La violencia volvió a ser protagonista en el superclásico

El triunfo de Olimpia por 2-0 quedó en segundo plano tras los incidentes registrados en La Nueva Olla. Hubo lanzamiento de objetos, invasión del campo y corridas hacia los vestuarios. Se repitió una escena que ya había obligado a suspender un clásico en abril.

| Por La Tribuna
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Todos con las caras tapadas, la invasión sobre el campo fue casi total en algún punto.

El superclásico paraguayo volvió a quedar marcado por la violencia. Lo que debía ser una jornada de fiesta deportiva terminó con incidentes en las tribunas y una invasión del campo de juego en La Nueva Olla, después de la victoria de Olimpia por 2-0 ante Cerro Porteño.

Los problemas comenzaron durante el segundo tiempo, cuando Romeo Benítez anotó el segundo tanto franjeado. Los festejos de los jugadores olimpistas frente al sector de la hinchada azulgrana provocaron la reacción de algunos aficionados, que comenzaron a arrojar objetos hacia el campo de juego. Entre ellos, incluso, fueron lanzadas sillas de plástico.

La policía actuó rápido y evitó que el acto vandálico pase a mayores.
La policía actuó rápido y evitó que el acto vandálico pase a mayores.

El árbitro Juan Gabriel Benítez debió interrumpir el encuentro ante la situación que se vivía en las gradas. El partido pudo reanudarse, aunque la tensión continuó y volvió a generar dificultades durante el tramo final.

El episodio más grave se produjo después del pitazo final. Integrantes de la barra de Cerro Porteño rompieron los cordones de seguridad e ingresaron al campo de juego, aparentemente con la intención de acercarse a los futbolistas de Olimpia.

Niños en las gradas, familias que fueron a disfrutar de un partido de fútbol terminaron asustadas por el feo momento.
Niños en las gradas, familias que fueron a disfrutar de un partido de fútbol terminaron asustadas por el feo momento.

Ante el avance de los aficionados, los agentes policiales conocidos como Cascos Azules formaron un cordón para impedir que llegaran hasta los jugadores. El plantel franjeado tuvo que correr hacia los vestuarios para resguardarse, mientras varias familias optaron por abandonar el estadio ante el descontrol.

Un antecedente que se repite

Un hecho repetido en nuestro fútbol últimamente. La violencia gana terreno sobre el campo de juego.
Un hecho repetido en nuestro fútbol últimamente. La violencia gana terreno sobre el campo de juego.

Lo ocurrido en La Nueva Olla vuelve a poner sobre la mesa un problema que el fútbol paraguayo ya había sufrido meses atrás. El 19 de abril, el superclásico disputado en el Defensores del Chaco fue suspendido a los 30 minutos del primer tiempo, luego de graves enfrentamientos entre hinchas de Cerro Porteño y efectivos policiales.

Aquella jornada dejó al menos 72 heridos y 63 detenidos. Posteriormente, 22 aficionados fueron sancionados con la prohibición de ingresar a eventos deportivos.

Pese a esos antecedentes y a las medidas adoptadas después de aquella suspensión, el superclásico volvió a terminar con escenas de violencia. Esta vez, el resultado deportivo fue claro, con Olimpia como ganador, pero la imagen que quedó del espectáculo fue otra, una que no deseamos ver. Jugadores buscando refugio, policías intentando contener a los aficionados y familias abandonando las gradas en medio del caos generalizado.

Los fanáticos cerristas invadieron el césped de la Nueva Olla y se enfrentaron con la policía.
Los fanáticos cerristas invadieron el césped de la Nueva Olla y se enfrentaron con la policía.

El fútbol paraguayo volvió a quedar en deuda con su gente. La rivalidad puede ser intensa y la pasión forma parte de la esencia del superclásico, pero nada justifica que un partido termine poniendo en riesgo la integridad de todos los que forman parte del espectáculo.

Todos con las caras tapadas, la invasión sobre el campo fue casi total en algún punto.
Todos con las caras tapadas, la invasión sobre el campo fue casi total en algún punto.

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