El superclásico volvió a teñirse de blanco y negro. Olimpia dio un golpe de autoridad en territorio enemigo, derrotó por 2-0 a Cerro Porteño y quedó más puntero que nunca, con 36 unidades, consolidando sus aspiraciones de conquistar el torneo Clausura del fútbol paraguayo.
La diferencia estuvo en la eficacia, la personalidad y la calidad individual. Mientras el Decano supo aprovechar sus oportunidades, el Ciclón volvió a mostrar un fútbol apagado, con escasas ideas y poca profundidad para inquietar a un rival que terminó festejando a lo grande.
El primer grito llegó a los 13 minutos, cuando Eduardo Delmás protagonizó una verdadera obra de arte. El juvenil dejó rivales por el camino, eludió al arquero Ángel Martínez y definió desde un ángulo cerrado para silenciar La Nueva Olla. Fue una demostración de talento y sangre fría que marcó el rumbo del encuentro.
Cerro intentó reaccionar, adelantó sus líneas y tuvo algunos pasajes favorables, especialmente cerca del cierre de la primera etapa, pero se encontró con Gastón Olveira y una defensa franjeada firme, que respondió cada vez que fue exigida. Delmás, además, estuvo cerca de ampliar la ventaja con un remate que terminó estrellándose en el palo.

En el complemento, Olimpia volvió a demostrar que tenía argumentos para liquidar la historia. A los 66 minutos, Romeo Benítez sacó un soberbio remate para establecer el 2-0 y asestar otro duro golpe a las aspiraciones azulgranas. El festejo del atacante generó incidentes y empujones entre jugadores, en un ambiente que se fue calentando con el correr de los minutos.
Cerro buscó desesperadamente el descuento, pero chocó contra la solidez olimpista y la falta de claridad en los metros finales. Ni los cambios ni el empuje de su gente alcanzaron para torcer el destino de un clásico que volvió a escapársele de las manos.
Olimpia celebró una victoria de enorme valor, no solo por tratarse de su eterno rival, sino porque fortalece su liderazgo y alimenta el sueño del título. Cerro, en cambio, se quedó con las manos vacías y con la obligación de revisar sus errores. En la fiesta mayor del fútbol paraguayo, el Decano pegó donde más duele y salió de La Nueva Olla con una sonrisa bastante grande.


