El fallecimiento del ciudadano chino, Harry Ye, ocurrido en el piso 30 de un edificio ubicado en Asunción, es investigado por las autoridades bajo la hipótesis principal de autoeliminación, según explicó el abogado de la familia, César Cañete Prette, al repasar los elementos de la carpeta fiscal y la repatriación de los restos.
Antecedentes inmediatos e inspección del escenario del hecho
Las intervenciones técnicas de la fiscalía descartaron la presencia de signos de violencia o el ingreso de personas ajenas a la vivienda en los momentos previos al suceso. La inspección del área confirmó que los controles de acceso al inmueble mantuvieron registros normales.
“El señor Harry Ye estaba con comportamientos sumamente extraños, hablando sin sentido, lo que motivó a su pareja a comunicarse con el hermano para pedir instrucciones médicas”.
Las actuaciones del Ministerio Público recopilaron imágenes del circuito cerrado que monitorea los elevadores y pasillos del complejo residencial. Durante una transmisión para el programa La Pelu por La Tribu 650 AM, la revisión de la causa confirmó la inexistencia de elementos sospechosos en las actas.
“Es un edificio donde no podía entrar cualquiera sin registrarse, hay cámaras frente al ascensor y no hay ningún elemento que indique violencia o la participación de otra persona”.
La residencia del empresario en el país se extendió por espacio de 2 años bajo un esquema de permanencia irregular y con escasa interacción social.
Las actividades comerciales del extranjero se desarrollaban de manera remota desde su departamento.
“El señor Ye no llevaba una vida social activa, estaba en el país de forma irregular y prácticamente no salía de su departamento en los últimos 2 años”.
Desmitificación del patrimonio digital y activos financieros
Las publicaciones de plataformas digitales atribuían al empresario un patrimonio de 2.000 millones de dólares vinculados al rubro de las criptomonedas.
La investigación documental descartó la existencia de cuentas bancarias o bienes inmuebles a su nombre dentro del sistema financiero local.
“La información disponible en internet sobre su patrimonio no está actualizada, los datos señalan que en los últimos años su situación económica había decaído sustancialmente”.
Las gestiones sucesorias o de reclamo de bienes se realizarán de manera directa por los familiares radicados en el exterior. La pareja del fallecido no cuenta con participaciones ni legados consignados a su favor en el país.
“La pareja no tiene acceso a activos ni le fue dejado ningún legado, los familiares directos viven en Canadá y de corresponder acciones sucesorias las impulsarán desde allá”.
Decisiones familiares y repatriación de las cenizas
La disposición final del cuerpo se resolvió mediante el procedimiento de incineración autorizado por los parientes directos del fallecido.
La medida respondió a la necesidad de simplificar el traslado de los restos hacia el país de residencia de la familia.
“La cremación fue una decisión exclusiva de la familia en Canadá, quienes costearon el procedimiento por ser la vía más rápida para el envío de las cenizas”.
La representación fiscal aguarda la remisión de los informes periciales finales para disponer el archivo formal de la causa criminal.
Los análisis forenses no detectaron la participación de sustancias de uso controlado en el perímetro habitacional.
“Acompañamos las diligencias de la carpeta fiscal y no existen elementos que permitan sostener una hipótesis distinta a la autoeliminación”, concluyó César Cañete Prette, al tiempo de remarcar que los allegados buscan cerrar este doloroso capítulo con tranquilidad.


