El ciudadano afectado, Jorge Acosta, denunció el vaciamiento completo de sus fondos financieros tras sufrir un asalto callejero en la capital. El damnificado inició las acciones legales pertinentes tras el calvario en la vía pública.
El perjudicado relató que el hecho delictivo se produjo sobre la avenida República Argentina. En ese sitio, delincuentes en motocicleta le despojaron de su dispositivo celular de forma violenta a plena luz del día.
La víctima asaltada acudió de forma inmediata a una sucursal comercial de su entidad bancaria. El objetivo era bloquear sus cuentas de accesos digitales, descubriendo en la caja física que sus fondos ya habían sido extraídos.
Los malvivientes informáticos operaron con una rapidez alarmante en la plataforma. Lograron vulnerar las barreras de seguridad de la aplicación móvil en un lapso de apenas ocho minutos posteriores al robo en la vía pública,
Su testimonio fue compartido en el aire de El programa ese por La Tribu 650 AM.
Transferencias masivas y la falta de alertas automáticas del sistema
El extracto bancario oficial impreso por el área comercial reveló que los delincuentes realizaron transferencias consecutivas minuto a minuto. Desviaron el dinero de ahorros hacia cuentas de tres personas diferentes identificadas en la plataforma de transacciones.
La suma de dinero sustraída de la caja de ahorros asciende a 89.000.000 guaraníes. Este monto cuantitativo incluía el uso de la línea de sobregiro autorizada que poseía el cliente dentro de la referida firma de plaza comercial.
Los criminales tecnológicos iniciaron los movimientos con una primera transferencia fallida de 30.000.000 guaraníes. Al rebotar en el sistema, revirtieron la operación para ejecutar de forma inmediata transacciones por 25.000.000 y 15.000.000 de la misma moneda nacional.
El afectado directo cuestionó la total de ausencia de alertas informáticas por parte del banco privado. Su perfil de usuario corporativo nunca había registrado movimientos monetarios de semejante envergadura en una década de antigüedad como cliente de la firma.
Vulnerabilidad en el método de recuperación de claves digitales
Los delincuentes comunes modificaron la contraseña de acceso al correo electrónico de la víctima. Este acceso estaba abierto en el teléfono celular, tomando el control de los flujos informativos para alterar los pines de transacciones comerciales.
El sistema digital de la aplicación bancaria demuestra fallas críticas en sus validaciones de identidad. El desarrollo del fraude permitió el cambio de contraseñas mediante la simple introducción del número de cédula de identidad civil del titular.
La plataforma vulnerada ofrece opciones de activación de credenciales que incluyen la verificación por tarjeta de débito o de llamadas telefónicas. Estos pasos técnicos resultaban imposibles de cumplimentar por los asaltantes al carecer de los plásticos físicos correspondientes.
Los usuarios financieros demandan una auditoría profunda de los protocolos de reconocimiento facial de la entidad. Existe la sospecha de brechas internas que facilitan el acceso fraudulento a los capitales de los clientes legítimos.
Utilización fraudulenta de líneas de crédito en tarjetas de uso internacional
Los bandidos informáticos extendieron el fraude financiero hacia las líneas de crédito de de dos tarjetas de uso internacional. Las categorías de prestigio corporativo que el de denunciante poseía estaban habilitadas dentro del mismo emisor de de servicios de pago.
El reporte comercial enviado por correo electrónico confirmó que las tarjetas de crédito fueron “reventadas” en cuestión de minutos. Los delincuentes realizaron operaciones de consumo por montos elevados de manera simultánea sin despertar sospechas de seguridad.
La entidad bancaria llamó al cliente al día siguiente para exigir el pago de las deudas en mora. Esta acción administrativa provocó la indignación del afectado ante la falta de respuestas efectivas a sus reclamos formales.
El afectado presentó las denuncias correspondientes ante la Fiscalía y la Secretaría de Defensa del Consumidor. El objetivo es obligar a la firma privada a de de reconocer el fraude y restituir los fondos robados de las cuentas.









