Un trabajo de inteligencia y cooperación internacional culminó este miércoles con la captura de Marcos Campinha Panissa, un ciudadano brasileño de 57 años que logró evadir a la justicia de su país durante más de tres décadas. Sobre él pesaba una orden de captura internacional con difusión roja de Interpol.
El operativo, denominado Otelo, fue ejecutado por agentes especiales del Grupo de Investigación Sensible (GISE) de la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad), en estrecha colaboración con la Policía Federal del Brasil. Las autoridades del país vecino compartieron información clave que alertaba sobre la posible presencia del prófugo en territorio paraguayo.
El crimen y una vida de fachada
Campinha Panissa era requerido por la justicia brasileña debido a un atroz hecho ocurrido en el año 1989, cuando fue condenado por el asesinato de su esposa, a quien atacó con 72 puñaladas. Tras cometer el crimen, se dio a la fuga y logró permanecer fuera del radar de las autoridades durante más de 30 años.
Durante el proceso investigativo, se logró determinar que el hombre había ingresado a Paraguay utilizando una identidad falsa a nombre de José Carlos Vieira. Con este alias, incluso llegó a tramitar y obtener documentación paraguaya.
Los investigadores descubrieron que inicialmente se radicó en el departamento de Concepción, donde formó una familia. Posteriormente, se trasladó a San Lorenzo, ciudad donde finalmente fue interceptado en la vía pública. Allí mantenía una vida de perfil bajo, dedicándose a actividades comerciales cotidianas junto a su pareja para no levantar sospechas.
Expulsión en Ciudad del Este
Tras su detención, el prófugo fue trasladado primeramente a la base de operaciones de la Senad. En horas de la noche, se procedió a su traslado bajo custodia hasta Ciudad del Este, en el departamento de Alto Paraná.
Finalmente, se concretó su expulsión del país a través del Puente Internacional de la Amistad, donde fue entregado de manera oficial a las autoridades de la Policía Federal del Brasil para que rinda cuentas por su condena.
Desde las instituciones intervinientes destacaron que este procedimiento refleja el fortalecimiento de los mecanismos de cooperación internacional y reafirma el compromiso de la Senad en la lucha contra el crimen organizado y la impunidad, incluso en casos de larga data


