La desaparición de personas se ha disparado en lo que va del año, y las cifras oficiales dicen que casi 500 casos han sido denunciados ante la Policía Nacional hasta mediados de febrero del 2026.
El día 16 de diciembre del 2025 marcó un antes y un después en la respuesta estatal cuando entró en vigencia la Ley 7605, acompañada del protocolo de Alerta Mafe, un sistema de acción inmediata que obliga a las autoridades a difundir fotografías e información de desaparecidos. Esta ley surge tras el caso de la adolescente María Fernanda Benítez, desaparecida y posteriormente hallada sin vida en Coronel Oviedo, departamento de Caaguazú, el año pasado.
Desde esa fecha hasta el 14 de febrero del 2026, las comisarías del país han recibido 494 denuncias de personas desaparecidas, una cifra que ha encendido las alarmas de investigadores, policías y especialistas en búsqueda de personas. Según fuentes oficiales, del total mencionado, 375 fueron localizadas, algunas porque regresaron a sus hogares por voluntad propia y otras mediante procedimientos policiales, mientras que aún hay 112 casos pendientes que siguen siendo investigados por las autoridades.
La mayoría de las desapariciones, según el oficial segundo Ramón Vera, del Departamento de Búsqueda y Localización de Personas Desaparecidas de la Policía, afectan a jóvenes de entre 14 y 17 años, un segmento etario vulnerable que concentra la atención de los investigadores. Vera explicó que las razones detrás de la ausencia de estos jóvenes son múltiples: “La rebeldía juvenil, los procesos de cambio de esta etapa de la vida y, en varios casos, la violencia doméstica impulsa a adolescentes a alejarse de su entorno familiar”. El uniformado indica también que los adultos mayores, entendidos como personas de 60 años o más, figuran entre los denunciados, aunque en menor número.
Los especialistas policiales admiten que, pese a la activación inmediata del sistema de alerta, no todos los casos se concretan en hallazgos positivos. El impacto de estas cifras también se refleja en la sociedad, que observa con preocupación cómo crecen las publicaciones en redes sociales del Departamento de Búsqueda y Localización con imágenes y descripciones de los desaparecidos, en un intento de movilizar a la comunidad a aportar datos que faciliten la localización.
Las autoridades por su parte, promueven el uso de todos los canales disponibles, desde publicaciones en redes hasta sistemas de alerta inmediata para aumentar las posibilidades de encontrar a los que siguen sin regreso, conscientes de que cada hora cuenta en la búsqueda de una persona ausente.


