Sandra Quiñonez recuerda con tristeza el desenlace de Cecilia Cubas

La exfiscal general del Estado dio detalles desde el comienzo del secuestro de la hija del expresidente de la República Raúl Cubas Graú. Hace 22 años del secuestro y muerte de la joven.

| Por La Tribuna
Agregar La Tribuna en
Sandra Quiñonez, exfiscal general del Estado.

La exfiscal General del Estado y agente Antisecuestro, Sandra Quiñonez hizo una recordación del secuestro y muerte de Cecilia Cubas en La Tribu 650 AM, manifestó que el 21 de septiembre de 2004 (día del secuestro) se encontraba de turno como actuante en el caso. Tras conocerse el secuestro, se constituyó en la residencia junto con efectivos de la Policía Nacional para verificar lo ocurrido y recoger los primeros testimonios.

La madre de Cecilia fue una de las primeras personas con las que hablaron, debido a que había ingresado antes a la residencia. Según explicó Quiñones, los secuestradores conocían la rutina de la joven y aguardaron el momento en que su madre tomó otro camino para ingresar por el estacionamiento.

También participaron de las primeras diligencias el entonces fiscal general, Óscar Latorre, familiares y testigos. El equipo de Criminalística de la Policía Nacional levantó las evidencias encontradas en el lugar, mientras el Ministerio Público comenzó a reunir los elementos que permitieran determinar quién estaba detrás del secuestro.

“Lo primero fue constituirnos al lugar del hecho, con la Policía Nacional, verificar todo cómo fue y hablar con la mamá”.

Las primeras comunicaciones

Quiñones recordó que una de las primeras comunicaciones de los secuestradores se produjo mediante una llamada telefónica a la vivienda. En ella informaron que tenían a Cecilia y aseguraron que se encontraba bien. Posteriormente comenzaron a llegar comunicados y pruebas de vida dirigidos a la familia.

Según la exfiscal, los investigadores analizaban distintos elementos para identificar al grupo responsable. Entre ellos estaban el acento de quienes realizaban las comunicaciones y las características de los mensajes enviados a la familia.

Uno de los documentos fue identificado como “CO1”, correspondiente a “comunicado operacional uno”. En esos escritos se establecían los pedidos de los secuestradores y las condiciones para continuar las negociaciones. Quiñones recordó que inicialmente se exigía una suma de entre cinco y diez millones de dólares.

También mencionó que se enviaron pruebas de vida desde distintos lugares, de acuerdo con las indicaciones entregadas a la familia.

La búsqueda de Cecilia

La exfiscal señaló que, con el paso de las horas, los investigadores comenzaron a relacionar el secuestro con el brazo armado de un movimiento político. Sin embargo, identificar con precisión a los responsables requería analizar las comunicaciones y demás evidencias reunidas durante la investigación.

Sobre la primera llamada realizada por los secuestradores, explicó que no fue posible determinar con certeza quién la efectuó. Consideró que probablemente se trató de uno de los integrantes que se encontraba más alejado del lugar donde ocurrió el secuestro.

Quiñones también recordó las limitaciones que existían en materia tecnológica y científica hace 22 años. Señaló que tanto la Policía Nacional como el Ministerio Público realizaron las tareas que tenían a su alcance para intentar localizar a Cecilia con vida.

“Lo primordial en un secuestro es la vida de tu secuestrada. El resto lo vas estudiando, lo vas acumulando para cuando le tengas de regreso”.

Cecilia fue encontrada el 16 de febrero de 2005, casi cinco meses después de su secuestro. La exfiscal admitió que, con el paso del tiempo, siempre surgen preguntas sobre qué otras acciones pudieron haberse realizado durante la investigación.

Evidencias y condenas

Consultada sobre los integrantes del grupo que permanecían prófugos o habían sido juzgados, Quiñones mencionó a varios de los involucrados en el caso y recordó que algunos habían viajado a Bolivia. También señaló que otros integrantes fueron juzgados y condenados.

En relación con el dinero entregado durante las negociaciones, recordó que se pagaron 300.000 dólares. Según explicó, los secuestradores habían presentado esa suma como una especie de multa por las demoras durante el proceso.

La investigación también incorporó información hallada en el campamento de Raúl Reyes, uno de los principales dirigentes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en ese momento. Allí se encontró documentación con referencias a Paraguay y a distintos secuestros.

Quiñones recordó que uno de esos documentos mencionaba el secuestro de María Edith de Debernardi y establecía que un porcentaje del dinero obtenido debía ser destinado a las FARC. También contenía referencias al caso de Cecilia Cubas.

Según la reconstrucción mencionada por la exfiscal, el secuestro de Cecilia inicialmente habría sido considerado para enero de 2004. Sin embargo, los responsables habrían descartado esa fecha porque consideraban que las condiciones no eran adecuadas. Posteriormente, la Secretaría de las FARC que operaba en Paraguay, vinculada al denominado comandante Santiago, recibió información sobre el caso.

Ese hombre fue posteriormente identificado como Orley Jurado Palomino. El secuestro finalmente se concretó el 21 de septiembre de 2004.

El hallazgo del cuerpo

Cecilia permaneció en cautiverio hasta febrero de 2005, cuando fue localizado su cuerpo sin vida. Quiñones confirmó que los estudios posteriores permitieron establecer que había sido enterrada viva.

La exfiscal señaló que el médico forense Pablo Lemir puede explicar con precisión los procedimientos realizados y las evidencias que permitieron llegar a esa conclusión.

Durante la investigación también se encontraron evidencias relacionadas con medicamentos. Quiñones mencionó el hallazgo de una tableta de zolpidem de 6 miligramos y señaló que Cecilia pudo haber recibido algún medicamento durante el cautiverio.

Recordó además que la joven se estaba preparando físicamente para una competencia de fitness cuando fue secuestrada.

Una generación que no conoció el caso

A 22 años del secuestro, Quiñones consideró importante mantener presente lo ocurrido con Cecilia Cubas y María Edith de Debernardi, especialmente entre las generaciones más jóvenes.

Señaló que muchas personas de entre 22 y 23 años actualmente no habían nacido o eran muy pequeñas cuando ocurrieron aquellos hechos. Por ello, sostuvo que es necesario explicarles qué sucedió y por qué estos casos continúan siendo recordados.

“Importante recordar, porque hay jóvenes de 22, 23 años que ya no recuerdan esto. Es importante que nuestros jóvenes conozcan qué es lo que ocurrió hace 22 años”.

La exfiscal insistió en la necesidad de preservar la memoria de las víctimas y de explicar a las nuevas generaciones los hechos ocurridos durante aquellos años.

“Nunca debemos olvidar eso, lo que le pasó a Cecilia, lo que le pasó a María Edith”.

La entrevista fue realizada en el marco del aniversario número 22 del secuestro de Cecilia Cubas. Quiñones, quien posteriormente llegó a ocupar el cargo de fiscal general del Estado, era agente fiscal de turno cuando ocurrió el secuestro, el 21 de septiembre de 2004.

TAGSNo hay tags para el artículo.

También te puede interesar

Últimas noticias