El agente fiscal de la capital, el abogado Aldo Cantero, defendió la legitimidad de su designación para integrar la terna oficial de postulantes a la judicatura. El funcionario del Ministerio Público, denunció la virulencia desatada por ciertos sectores políticos interesados en desacreditar su trayectoria profesional dentro de la Fiscalía. Las acusaciones mediáticas recrudecieron tras obtener la máxima puntuación técnica en las evaluaciones del estamento evaluador.
Selección de la terna penal y la confrontación de puntajes en el estamento evaluador
El proceso de conformación de la terna para el cargo de juez penal de la capital culminó con una votación calificada.
El postulante preseleccionado obtuvo una mayoría contundente de siete votos favorables por parte de los miembros plenos del Consejo de la Magistratura. Estas declaraciones formaron parte de una comunicación en vivo con el programa Tribu Diez por La Tribu 650 AM.
La postulación alternativa del destacado agente fiscal de la causa penal A Ultranza PY, el doctor Deny Yoon Pak, cosechó un solo voto en la plenaria general.
La disparidad numérica generó una serie de polémicas en los medios asociados que cuestionaron los criterios de selección del organismo evaluador. El fiscal Cantero de la capital puntualizó que su colega de la unidad antidrogas posee una carrera incipiente con menor cantidad de años de antigüedad en la función fiscal.
Los análisis corporativos intentan desmeritar los méritos académicos del candidato seleccionado utilizando argumentos ajenos a la idoneidad técnica requerida. Las reglas vigentes del concurso público otorgan preeminencia a la experiencia acumulada en los pasillos judiciales.
La evaluación diferenciada de los legajos profesionales de los postulantes confirmó la superioridad técnica del agente nominado en las pruebas escritas obligatorias.
Los exámenes complementarios ratificaron un promedio absoluto excelente durante el paso por la Escuela Judicial dependiente del órgano rector. Los detractores políticos recurrieron a la descalificación personal tildando de analfabeto jurídico a un profesional con un promedio académico sobresaliente.
El afectado recordó su egreso con honores de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Asunción.
Imputaciones por corrupción pública y el resentimiento del sector procesado
Los ataques sistemáticos dirigidos contra la integridad del funcionario judicial provienen de personas sujetas a procesos penales activos.
El agente fiscal intervino directamente en la causa penal de los helicópteros que salpicó a un antiguo ministro del interior. La investigación subsiguiente derivó en la formulación de una imputación formal por irregularidades en las obras de las comisarías policiales urbanas.
El procesado actual ejerce una banca parlamentaria en el Congreso Nacional desde donde emite constantes improperios.
Las causes emblemáticas tramitadas en su unidad fiscal generaron un profundo resentimiento en las estructuras políticas del periodo gubernamental anterior. Los asesores jurídicos del expresidente Mario Abdo utilizan las plataformas de prensa para instalar sospechas sobre los actos procesales.
Los abogados defensores buscan descalificar la labor investigativa acusando al denunciante de coordinar las actuaciones mediante mensajes informáticos filtrados. La defensa técnica recurre a las chicanas permanentes para evitar la realización de la audiencia preliminar obligatoria.
La causa penal referida a las comisarías se encuentra actualmente radicada ante la Cámara de Apelaciones para resolver recursos dilatorios interpuestos. Las afirmaciones públicas del legislador procesado sobre una supuesta prescripción del hecho punible carecen de sustento jurídico real en el expediente.
El resentimiento personal nubla el debate técnico transformando la labor investigativa del órgano persecutor en un objetivo de persecución partidaria. El representante fiscal ratificó que las evidencias arrastradas gozan de plena validez legal.
Inmunidad parlamentaria de los fueros frente al delito de difamación grave
La utilización de los fueros constitucionales como un escudo de impunidad personal desnaturaliza la esencia de la banca legislativa. Los parlamentarios protegidos por la inmunidad de sus cargos de representación disparan insultos agravados amparándose en la irresponsabilidad de sus opiniones públicas.
El calificativo injurioso de sicario de la justicia emitido en la sesión legislativa constituye una ofensa criminal contra la dignidad. La etimología jurídica define al sicario como un asesino a sueldo que ejecuta crímenes a cambio de dinero efectivo.
El agente agraviado descartó la presentación de una querella criminal privada por los delitos de difamación e injuria grave. El trámite parlamentario para solicitar el desafuero de un legislador de la nación implica un procedimiento complejo de dilación segura.
La solidaridad corporativa de las bancadas mayoritarias bloquea habitualmente los pedidos de procesamiento judicial remitidos por los jueces penales. El fiscal afectado prefiere llamar al silencio institucional antes que otorgar relevancia mediática a las declaraciones vulgares.
El tráfico indebido de influencias ejercido por los senadores para amedrentar a los operadores jurídicos degrada el orden democrático paraguayo. Las amenazas veladas buscan forzar la separación de los fiscales encargados de investigar los perjuicios patrimoniales del Estado.
El patrón delictivo se repite calcando las campañas de desprestigio ejecutadas contra el fiscal general del Estado en periodos recientes. El colectivo gremial de agentes fiscales se encuentra expuesto a las represalias de las mafias corporativas.
Resguardo del honor familiar y la experiencia operativa en juicios orales
La defensa pública de la reputación institucional resulta indispensable para salvaguardar el honor sagrado del entorno familiar. El entorno cercano del fiscal desarrolla sus actividades comerciales exclusivamente dentro de los márgenes del sector privado nacional.
Los títulos de posgrado obtenidos y la habilitación de la tesis doctoral en trámite avalan una carrera judicial intachable. El candidato ternado defendió su derecho ciudadano a dar la cara ante la opinión pública del territorio paraguayo.
La experiencia acumulada durante veintiséis años de antigüedad en el sistema judicial garantiza el conocimiento técnico de las normativas. El compañero de carrera transitó catorce años en el cargo específico de agente de la fiscalía ordinaria metropolitana.
Las estadísticas internas registran una participación activa en más de mil doscientos juicios de carácter electoral ganados en tribunales. La presencia diaria en los pasillos de las sedes judiciales avala el perfil de un trabajador incansable del derecho.
La Corte Suprema de Justicia de la República deberá evaluar los legajos técnicos presentados por los tres integrantes seleccionados. La autonomía funcional del Poder Judicial se pondrá a prueba ante las presiones mediáticas ejercidas por los grupos empresariales.
Estas causas políticas complejas representan una mochila pesada que desgasta el prestigio de los fiscales investigadores más antiguos. El abogado Aldo Cantero ratificó su idoneidad para asumir la magistratura penal basándose en su foja de servicios estatales.


