Un operativo coordinado entre fuerzas nacionales e internacionales logró erradicar extensas plantaciones de marihuana dentro de una reserva natural, generando millonarias pérdidas al narcotráfico.
El operativo se puso en marcha hace 3 días, en la Reserva Natural Morombí, en el departamento de Canindeyú, donde según las investigaciones, una maquinaria clandestina de producción de drogas operaba a gran escala hasta que fue irrumpida por un enorme despliegue con la articulación de la Secretaría Nacional Antidrogas, el Ministerio Público, la Policía Federal del Brasil y el respaldo aéreo de la Fuerza Aérea Paraguaya.
En medio de senderos ocultos, los intervinientes detectaron extensas parcelas de cultivo ilegal que totalizó unas 24 hectáreas de plantaciones de marihuana, erradicadas, en un trabajo meticuloso que se extendió durante tres jornadas intensas.
Cada hectárea destruida representó toneladas de droga fuera del circuito conforme a la estimación de los intervinientes, desde la Senad afirman que aproximadamente 72 toneladas de marihuana quedaron fuera de circulación, evitando que la carga avance hacia su principal destino, el mercado brasileño. A su vez y en puntos estratégicos del monte, los agentes hallaron tres campamentos clandestinos completamente equipados. En su interior, utensilios, herramientas y estructuras improvisadas confirmaban que el lugar no solo era utilizado para plantar, sino también para procesar y acopiar la droga antes de su traslado.
Según estimaciones oficiales, las pérdidas para las organizaciones criminales superan los 2 millones de dólares en apenas tres días de intervención; un impacto directo que desarticula parte del engranaje financiero del narcotráfico en la región. Sin embargo, las autoridades confirmaron que la operación Nueva Alianza 54 continuará por al menos 12 días más, en un intento por expandir el alcance del procedimiento y detectar nuevas áreas de cultivo ocultas en la reserva.
La importancia de este operativo trasciende la cifra de droga incautada o destruida; según las autoridades, se trata de cortar el flujo de producción desde su origen, interrumpiendo una cadena que conecta zonas protegidas del Paraguay con redes internacionales de tráfico, principalmente hacia el Brasil.


