El juez Osmar Legal ordenó el traslado de Alexis González y Luis Paiva a la cárcel de máxima seguridad Martín Mendoza no solo porque su líder, Sebastián Marset, fue detenido y llevado a Estados Unidos desde Bolivia, sino porque ellos seguían operando supuestamente para la comercialización de cocaína desde las penitenciarías.
Alexis González estaba en la cárcel de Emboscada antigua. Está procesado en el caso A Ultranza Py y era el vicepresidente de Total Cars, una empresa que el grupo de Marset supuestamente utilizaba como fachada para traficar sustancias ilícitas.
Luis Paiva está preso desde el 2015 en la cárcel del Centro de Reinserción Social de Itapúa. Fue descubierto con un cargamento de 110 kilos de cocaína en la zona del puente Remanso.
La Fiscalía imputó a ambos en el caso Nexus II, un operativo que incluyó allanamientos en las propias cárceles. Los investigadores descubrieron que los dos procesados citados estuvieron dirigiendo operaciones del tráfico ilícito de estupefacientes. Hacían sus operaciones vía telefónica, según la investigación.
La fiscala Ingrid Cubilla, de la Unidad Especializada en la Lucha contra el Narcotráfico y Crimen Organizado del Ministerio Público, fue la que solicitó los traslados de los mencionados detenidos al juez Legal, que luego dio la autorización.
Lo llamativo para la agente fiscal es que los dos primeramente estaban en la cárcel de Tacumbú y de allí fueron a otras cárceles, y ahora nuevamente se los trasladan porque siguen haciendo sus operaciones ilícitas, usando sus celdas como puesto de comando.
Alexis González supuestamente ordenó desde la cárcel el pago de 200 mil dólares a policías para que liberaran un avión que transportaba drogas en Kururuó, jurisdicción de San Estanislao, San Pedro. Esto ocurrió el 22 de agosto del año pasado.


