Alergias en perros durante el verano, señales de alerta y cuidados claves

Con la llegada del calor, las consultas veterinarias por alergias en perros aumentan de manera considerable. Las altas temperaturas, la humedad y la …

| Por La Tribuna
Durante el verano, los cuadros de alergias tienden a agravarse.

Con la llegada del calor, las consultas veterinarias por alergias en perros aumentan de manera considerable. Las altas temperaturas, la humedad y la mayor presencia de alérgenos ambientales generan un escenario propicio para que los síntomas se intensifiquen. El veterinario Diego Dacak explicó cuáles son las alergias más frecuentes en esta época, cómo identificarlas y qué cuidados tener durante los paseos para evitar complicaciones.

Según el especialista, las alergias en perros pueden tener múltiples orígenes. Entre las más comunes se encuentran las provocadas por picaduras de pulgas y garrapatas, especialmente las pulgas, además de reacciones a ciertos alimentos, principalmente proteínas como carne vacuna o pollo.

Resaltó que a esto se suman los alérgenos ambientales, como pólenes, pasto y plantas en floración, que suelen aparecer de forma estacional. Otro factor relevante son los ácaros del polvo, presentes principalmente dentro del hogar, ya que se alimentan de la descamación humana. También existen los perros atópicos, que presentan sensibilidad a varios factores al mismo tiempo.

Durante el verano, estos cuadros tienden a agravarse, Dacak explicó que los síntomas más frecuentes incluyen rascado constante con las patas, mordisqueo de la piel, frotado contra objetos y sacudidas repetidas de la cabeza. Un signo al que se debe prestar especial atención es el lamido excesivo de las patas, ya que, a diferencia de los gatos, no es una conducta normal en los perros y suele indicar picazón, dolor o la presencia de un cuerpo extraño.

Cuando estos síntomas aparecen, el veterinario remarcó que lo primero es acudir a consulta profesional. Antes de diagnosticar una alergia, es fundamental descartar otras patologías que también generan picazón, como la sarna sarcóptica, la demodicosis o las infecciones por hongos. “Primero se descartan las causas primarias de prurito y recién después se evalúa un cuadro alérgico”, señaló.

Con el avance del problema, pueden aparecer otros signos visibles, como enrojecimiento de la piel o eritema, descamación, caspa, costras y una textura más oleosa. Estos cambios indican que la piel ya está inflamada y requiere tratamiento específico.

Uno de los errores más frecuentes, según Dacak, es la automedicación. Administrar medicamentos para humanos sin indicación veterinaria puede generar efectos secundarios graves. Ante rascado persistente, lesiones en la piel o quemaduras en las patas, la recomendación es siempre acudir al veterinario para establecer un tratamiento adecuado.

El especialista explicó que la humedad propia del verano favorece la proliferación de bacterias y hongos, por lo que los baños deben realizarse con champús específicos para mascotas y con un secado completo posterior. “La humedad retenida en la piel puede agravar aún más los cuadros alérgicos”, concluyó.

Diego Dacak, veterinario.

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