El icónico Templo del Sol en San Bernardino acogió el regreso de Casa Corona, un evento que marca tradicionalmente el inicio de la temporada veraniega. El festival reunió a un numeroso público en busca de una experiencia sensorial completa, donde los elementos naturales y la programación artística se complementaron.
Ubicado sobre la avenida Tucanguá, ofreció una ventaja única, la integración del espectáculo con la arquitectura rocosa y las vistas panorámicas del lugar. Esta elección permitió que el atardecer se convirtiera en un componente central del acto, sincronizado con sesiones musicales seleccionadas que acompañaron el cambio de luz.
La combinación de estos factores, un lugar excepcional, una banda sonora en vivo, confirma la fórmula que sostiene a Casa Corona como un referente para el público que valora la armonía entre el paisaje, la música y el momento social.





