Paraguay no necesita que todas las oportunidades se concentren alrededor de Asunción. Puede crecer fortaleciendo ciudades capaces de organizar empleo, educación, salud, comercio y vivienda en distintas regiones. Coronel Oviedo, Caaguazú, Villarrica, Concepción, Encarnación y Ciudad del Este pueden reducir la presión sobre el principal espacio metropolitano.
La Política Nacional de la Vivienda y el Hábitat del Paraguay, presentada en el 2018, describe un territorio donde la población y las actividades se concentran de manera desigual, especialmente en las áreas metropolitanas de Asunción, Encarnación y Ciudad del Este. También identifica como ciudades intermedias a Coronel Oviedo, Caaguazú, Villarrica y Concepción, desarrolladas alrededor de rutas y convertidas en puntos de intercambio para sus áreas de influencia.
El documento basa ese diagnóstico en trabajos de la Secretaría Técnica de Planificación, Investigación para el Desarrollo y Fabricio Vázquez. La noción de ciudad intermedia, recogida además de ONU-Hábitat, no depende solo de la cantidad de habitantes. Se refiere a núcleos que conectan poblaciones menores con grandes áreas metropolitanas y articulan el territorio.
Esa función resulta decisiva. Cuando empleos especializados, universidades, hospitales, trámites y servicios se concentran en un solo punto, las personas deben migrar o viajar largas distancias. La capital recibe más población y tránsito, mientras otras regiones pierden jóvenes, trabajadores y capacidad para generar circuitos económicos propios.
Fortalecer ciudades intermedias no significa competir contra Asunción. Significa distribuir mejor el crecimiento. Si una familia encuentra trabajo, formación, salud y vivienda cerca de su lugar de origen, disminuye la obligación de mudarse al área metropolitana. Al mismo tiempo, la capital reduce presión sobre el transporte, el suelo y los servicios públicos.
Las seis ciudades poseen funciones diferentes. Coronel Oviedo conecta corredores nacionales, Caaguazú se vincula con una región productiva, Villarrica ofrece una base educativa y comercial para el Guairá y Concepción puede consolidar servicios para el norte. Esa diversidad permite construir una red sin imponer un modelo idéntico.
Encarnación y Ciudad del Este operan en otra escala. La Ficha Ciudades Sostenibles del Paraguay, publicada en el 2020 dentro de la Estrategia Nacional de Innovación, destaca el proyecto Encarnación Más por articular planificación, espacios públicos y turismo. Sobre Ciudad del Este, resalta su ubicación en la Triple Frontera con Brasil y Argentina y su potencial comercial, turístico y cultural.
Sin embargo, una ciudad no se convierte en polo de equilibrio solo por estar bien ubicada. El crecimiento sin orden puede reproducir los problemas de la Gran Asunción: expansión de baja densidad, barrios sin saneamiento, transporte insuficiente y loteamientos desconectados. La oportunidad territorial puede derivar en una nueva concentración desordenada si no existe planificación.
El fortalecimiento debe comenzar con capacidades municipales. Los Planes de Desarrollo Sustentable y los Planes de Ordenamiento Urbano y Territorial, previstos en la Ley Orgánica Municipal y destacados por la Política Nacional de la Vivienda y el Hábitat, permiten decidir dónde crecer, qué áreas proteger, qué infraestructura priorizar y cómo conectar vivienda y empleo.
También hace falta inversión nacional con criterio territorial. No se trata de repartir obras por cupos políticos, sino de definir qué función cumplirá cada ciudad. Algunas deben reforzar salud y educación; otras, logística, industria, turismo o servicios para la producción. Las rutas son importantes, pero necesitan agua, saneamiento, conectividad digital, transporte y suelo urbano ordenado.
Según la Ficha Ciudades Sostenibles, una buena política urbana puede elevar la competitividad, reducir costos logísticos, generar empleo y conectar economías regionales. Así se transforma en una estrategia nacional de desarrollo.
Por tratarse de fuentes del 2018 y el 2020, sus diagnósticos deben actualizarse con datos del Instituto Nacional de Estadística y registros locales antes de definir prioridades.
El reto para el 2026 es dejar de pensar el país como una capital rodeada de periferias. Paraguay necesita ciudades con funciones complementarias, inversiones coherentes y gobiernos locales capaces de planificar. Estas seis urbes pueden equilibrar el territorio si reciben herramientas para producir oportunidades y no únicamente población.


