Mignarro expresó su desacuerdo con la resolución adoptada por la Convención Nacional Extraordinaria, señalando que la supresión de la paridad del 50% en las listas de candidaturas afecta directamente a la participación de las mujeres en los espacios de decisión. A su criterio, la modificación no responde a una discusión profunda ni a una necesidad institucional, sino a una definición política que cambia las reglas internas.
La exlegisladora sostuvo que la paridad había sido incorporada como una herramienta para garantizar mayor equilibrio en la representación partidaria y que su eliminación representa una señal política que impacta en la estructura orgánica del PLRA. En ese sentido, advirtió que la decisión puede generar consecuencias en la conformación de liderazgos y en la dinámica interna del partido.
Críticas a la conducción partidaria
En sus declaraciones, Mignarro apuntó directamente a la conducción actual del PLRA, encabezada por el presidente del partido, Hugo Fleitas, y a los sectores que impulsaron la eliminación de la paridad. Según afirmó, la determinación fue promovida desde la cúpula partidaria y responde a intereses internos que desplazan los avances logrados en materia de participación política.
La dirigente liberal consideró que la conducción partidaria optó por retroceder a esquemas mínimos establecidos por la legislación electoral, dejando de lado un compromiso político que había sido asumido por el propio partido en años anteriores. Para Mignarro, esta decisión debilita el discurso institucional del PLRA en materia de igualdad y participación.
Con la modificación estatutaria, el PLRA pasó de un esquema de paridad del 50% a una cuota mínima del 20% de participación femenina en listas de candidaturas, porcentaje contemplado en el Código Electoral. Mignarro cuestionó que el partido haya optado por limitarse al mínimo legal, dejando sin efecto una herramienta interna que ampliaba la representación.
Desde su perspectiva, la paridad no constituía una imposición externa, sino una decisión política interna que fortalecía la vida democrática del partido. La exsenadora remarcó que su eliminación redefine el rol de las mujeres dentro del liberalismo y condiciona su participación en futuros procesos electorales.
Las declaraciones de Mignarro se suman a un clima de debate interno que se intensificó tras la convención extraordinaria. Sectores del partido, especialmente agrupaciones de mujeres, analizan el alcance de la decisión y evalúan posibles acciones dentro del marco partidario y legal.
En ese contexto, la postura de Mignarro instala una discusión de fondo sobre el rumbo político del PLRA y sobre las señales que emite hacia su propia militancia. La controversia se produce en un momento clave de reorganización partidaria y de preparación para los próximos desafíos electorales, donde la definición de reglas internas vuelve a ocupar un lugar central en la agenda liberal.


