El sistema educativo paraguayo requiere una profunda revisión técnica que abandone las estructuras rígidas y se ancle en la realidad nacional. Así lo manifestó la embajadora paraguaya ante la Unesco y educadora, Nancy Ovelar, en una entrevista concedida a La Tribu 650 AM.
La diplomática lanzó una fuerte autocrítica sobre los métodos locales de alfabetización bilingüe y alertó respecto a los riesgos de la sobreexposición tecnológica en las aulas, basándose en las discusiones globales que lidera el organismo en París.
Ovelar abordó con crudeza el rechazo o temor que muchas veces genera el idioma nativo en las escuelas, reflejado en los altos índices de aplazos. “El enfoque gramatical no funciona. Nosotros tenemos que enseñar un guaraní comunicativo, en el que el niño o el adulto que estudia se sienta identificado con la lengua”, afirmó.
En ese sentido, propuso abrir el debate científico sin dogmatismos para adaptar el idioma a la convivencia lingüística actual. “El guaraní es el único caso en el mundo donde una lengua sometida y minorizada por siglos sigue viva, y es porque recibe el soplo de vida de sus hablantes”, recordó.
El peligro de “tecnologizar” las aulas
Como especialista en pedagogía, la embajadora instó a las autoridades locales a analizar las señales internacionales antes de delinear políticas públicas de conectividad, advirtiendo que el futuro de la educación no depende exclusivamente de la inteligencia artificial (IA) o las pantallas.
“En Suecia metieron puras máquinas en las aulas, tecnologizaron todo y, después de una caída estrepitosa en los índices de comprensión lectora, debieron volver a la educación analógica: a los libros físicos, la escritura a mano y el ejercicio de la lectura profunda”, alertó Ovelar.
Sobre el punto, señaló que los debates éticos dentro de la Unesco apuntan hoy a resguardar el pensamiento crítico por encima de las herramientas digitales.
Finalmente, la representante paraguaya insistió en que no existen modelos extranjeros “enlatados” que puedan aplicarse de forma íntegra en el país, por lo que urgió a reactivar unidades de investigación que diseñen un esquema propio basado en la ciencia y el conocimiento del terreno.










