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En año mundialista, Paraguay le saca la roja al trabajo infantil

La campaña impulsada por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) tendrá en Paraguay una versión ampliada que involucrará a instituciones públicas, organizaciones y comunidades durante todo el año. El objetivo es reforzar la prevención y promover una niñez libre de trabajo infantil.

| Por La Tribuna
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La estrategia nacional contra el trabajo infantil se extenderá todo el año con actividades de sensibilización en todo el país.

Aunque el Día Mundial contra el Trabajo Infantil se conmemora cada 12 de junio, en Paraguay la fecha marcó apenas el inicio de una estrategia nacional que buscará mantener la problemática en la agenda pública durante todo el año.

Bajo el lema “Tarjeta Roja al Trabajo Infantil”, instituciones públicas, organismos internacionales y organizaciones vinculadas a la protección de la niñez impulsarán acciones de sensibilización y prevención inspiradas en la campaña global promovida por la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Una falta grave

La iniciativa aprovecha el contexto del Mundial de Fútbol 2026 para utilizar uno de los símbolos más reconocidos del deporte: la tarjeta roja. Así como una falta grave es sancionada dentro del campo de juego, el trabajo infantil debe ser rechazado por la sociedad debido a las consecuencias que genera en el desarrollo, la educación y la salud de niños y adolescentes.

“Le sacamos tarjeta roja al trabajo infantil porque les roba a los niños oportunidades, educación y futuro”, expresa la ministra de Trabajo, Mónica Recalde, en el video especial que se realizó para iniciar la campaña. Otro de los conceptos que acompañarán las actividades recuerda que “la infancia es para aprender, jugar y crecer”, mientras que el trabajo corresponde a los adultos.

La ministra de Trabajo forma parte de las autoridades que participan de la iniciativa de concienciación, que busca movilizar a instituciones del Estado, empleadores del sector privado, trabajadores y ciudadanía en torno a un objetivo común: la erradicación del trabajo infantil.

Las acciones previstas incluyen campañas de información, distribución de materiales educativos, actividades comunitarias, espacios de reflexión y jornadas de sensibilización dirigidas tanto a niños como a adultos.

En ese marco, instituciones que integran la Comisión Nacional para la Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil y la Protección del Trabajo Adolescente (Conaeti) ya comenzaron a desarrollar actividades en distintos puntos del país para reforzar el mensaje de protección de los derechos de la niñez.

La estrategia también pone énfasis en el papel de las familias, las comunidades y las instituciones educativas para prevenir situaciones de vulneración de derechos y garantizar que niños y adolescentes permanezcan en el sistema educativo.

Adultos deben tener buenos empleos

Desde la OIT recuerdan que la lucha contra el trabajo infantil no se limita únicamente a retirar a los menores de actividades laborales. También implica fortalecer las oportunidades para los adultos mediante empleo formal, salarios adecuados y protección social, de manera que las familias no dependan de los ingresos generados por sus hijos.

“Cuando un niño trabaja perdemos todos”, resume uno de los mensajes de la iniciativa. La apuesta es que, así como el fútbol moviliza pasiones y une a millones de personas, también sirva para recordar que la mayor victoria de una sociedad es garantizar que cada niño pueda ejercer plenamente sus derechos.

¿Qué es trabajo infantil y qué no lo es?

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), se considera trabajo infantil cuando:

  • Es peligroso: se realiza en condiciones insalubres, con maquinaria pesada o que exponen al menor a riesgos físicos y psicológicos (agricultura, minería, construcción).
  • Afecta a la educación: exige demasiadas horas o es tan agotador que el niño no puede asistir a la escuela o su rendimiento académico decae.
  • Es explotación: incluye la esclavitud, la trata de personas, el trabajo forzoso y la explotación sexual o comercial.

No son trabajo infantil

Las tareas domésticas: responsabilidades en el hogar (ayudar a limpiar, tender la cama o lavar los platos) que no interfieran con el juego, el descanso y la educación.

Trabajos ligeros para adolescentes: jóvenes de entre 15 y 17 años pueden realizar trabajos livianos regulados, siempre que no perjudiquen su salud ni su educación.

Actividades formativas: trabajos orientados a desarrollar habilidades, como ayudar en el negocio familiar algunas horas, que no son de naturaleza peligrosa.

Actividades artísticas: espectáculos, modelaje o deportes, siempre y cuando estén protegidas legalmente y no afecten el bienestar del menor.

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