El diplomático Federico González sostuvo que, más allá de las distancias ideológicas, las medidas del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva generan una salida de capitales productivos que ven en Paraguay un destino privilegiado para radicarse, al tiempo de advertir que el país debe sostener una firme política exterior pendular frente a la polarización regional.
Sobre el punto, remarcó que las políticas económicas implementadas por Brasil empujan a empresas e industriales a relocalizar operaciones para resguardar su rentabilidad, una coyuntura que beneficia directamente al esquema paraguayo de maquila y ventajas tributarias.
“Por las medidas que ha tomado el presidente Lula en su gobierno actual, muchos empresarios inversionistas brasileños están saliendo de Brasil, abandonando el país, y uno de sus primeros destinos es el Paraguay. En la manera que sepamos aprovecharlo, va a ser sumamente beneficioso para seguir incrementando las inversiones y el desarrollo”, detalló González este viernes en declaraciones a La Tribu 650 AM.
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El exministro señaló que, si bien la dirigencia paraguaya mantenía mayor afinidad política con la derecha del expresidente Jair Bolsonaro, el pragmatismo comercial debe primar para captar las radicaciones fabriles que escapan de la presión fiscal brasileña.
Diplomacia pendular frente a la grieta regional
En el plano bilateral y de equilibrio regional, González advirtió sobre la falta de entendimiento entre Brasil y la Argentina de Javier Milei, sumada a la compleja postura de Estados Unidos frente a los liderazgos regionales y la salida del senador Flavio Bolsonaro hacia territorio estadounidense.
Ante esta fricción continental, instó a recurrir a la histórica diplomacia de balance para defender los intereses estratégicos del país.
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“Nosotros estamos en el medio entre Brasil y Argentina, y todo lo que sucede en el vecindario lógicamente nos afecta. La política pendular nos ha dado resultados a lo largo de nuestra historia en momentos críticos; para nosotros lo único irrenunciable son nuestros intereses permanentes”, exteriorizó.
El excanciller concluyó que, frente a un tablero sudamericano fragmentado y condicionado por la correlación de fuerzas con Washington, la prioridad exterior del Gobierno paraguayo debe consistir en proteger su autonomía comercial y energética sin quedar atrapado en rispideces ideológicas de los países vecinos.


