Las controvertidas expresiones de la senadora del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), Celeste Amarilla, dirigidas al capitán de la selección de fútbol de Francia, Kylian Mbappé, escalaron al plano internacional y provocaron una enérgica reacción de las máximas autoridades políticas de ambos países.
Tanto el presidente del Congreso Nacional, Basilio “Bachi” Núñez, como el propio presidente de Francia, Emmanuel Macron, se pronunciaron oficialmente a través de sus redes sociales para condenar el tenor de las declaraciones.
Basilio Núñez, utilizó sus plataformas digitales para sentar una postura institucional tajante y despegar la identidad nacional de los polémicos comentarios de su colega de bancada opositora.
“Como Presidente del Congreso de la Nación, rechazo enérgicamente los mensajes racistas, xenófobos y que incitan a la violencia contra cualquier persona”, expresó con firmeza Núñez, aclarando que las palabras de Amarilla no representan bajo ningún sentido los valores genuinos de los paraguayos.
Haciendo alusión al desempeño de la selección nacional en el torneo ecuménico, el legislador colorado sentenció de manera categórica: “La Albirroja dio todo con honor y garra en el Mundial. La política y el deporte deben ir por caminos separados. «La raza paraguaya es vencer o morir», nunca vencer o descalificar”.
Previamente, el Gobierno a través del Ministerio de Relaciones Exteriores también emitió un comunicado repudiando las expresiones de la congresista.
Por su parte, el mandatario francés, Emmanuel Macron, se manifestó de forma directa a través de su cuenta oficial en la red social X para blindar su respaldo absoluto a la máxima estrella del seleccionado galo ante el ataque verbal originado desde el plano legislativo paraguayo.
“Un gol más para Kylian Mbappé. Contra el racismo esta vez. Todo mi apoyo. Cuando las palabras ensucian, nuestros valores responden: dignidad, respeto, fraternidad”, reza el mensaje publicado por el jefe de Estado europeo en apoyo al futbolista.
Con estos pronunciamientos, el cruce mediático derivado del partido mundialista dejó de ser un debate meramente deportivo para convertirse en un hecho de repudio institucional unánime contra la discriminación, con posturas unificadas entre el Poder Legislativo paraguayo y el Palacio del Elíseo.


