La gran bola permeó todas las clases sociales, me da la impresión, y es un asunto digno del análisis de alguien más serio que yo.
Me refiero al disparate mayúsculo de la crítica a los viajes de Santi, “pagados de nuestro bolsillo”, como comentaban unas señoras en la calle… “se pasa viajando en lugar de gobernar”… imagino el disgusto de las revendedoras del Mercado 4 cuando les llegó esta versión. Ndii, ellas no tienen ni para ir al balneario de su valle, ni qué decir luego SanBer, y les llega esto. Escupirán ira a los cielos.
Lo decía Roa Bastos —no soy quien ni siquiera para mencionarlo— que el “Paraguay es una isla rodeada de tierra”. El maestro tenía sus motivos para decir esto. Pero la cita sirve para comprender las razones de Santi para viajar constantemente. A Paraguay no lo conoce nadie en el mundo, nos confunden con Uruguay y creen que somos una nación africana. Para hacerlo sencillo: ¿cómo vamos a desarrollar el país si no tenemos comercio con nadie? Nosotros solos no podemos salir adelante.
Entonces Santi, que maneja la teoría económica, está sencillamente haciendo lo que se debe: abrir el país al mundo, mostrar las ventajas que ofrecemos, un presidente joven, moderno, bien parecido (eso cuenta), que logró acceder a los más altos círculos de poder mundial para invitarlos a venir a Paraguay como socios, no como turistas solamente.
Y logró resultados espectaculares. Increíbles. ¿O cómo cree, amable lector (abc dixit), que se hicieron aquí los recientes Juegos Panamericanos que centraron la mirada del mundo en Paraguay? ¿O cómo se hizo el rally mundial en Itapúa? ¿Por nuestra linda cara? Santi logró “vender” al país. Puedo seguir, hay innumerables resultados de los “paseos de Santi”, pero como muestra…
Como seguro habrá gente que no me crea —estoy vendido al oro del Gobierno—, quiero acotar algo más al respecto. Santi estaba trabajando en un organismo internacional en el centro del mundo cuando fue convocado a sumarse al sector público paraguayo.
Tuvo todo el tiempo para conocer, pasearse, hacer turismo, etcétera. Obviamente, no llegó al cargo “para que el pueblo le pague sus viajes”. Qué ridículo… pero lo dijo el diario mala onda y la gente lo repite.
Y mientras tanto, seguimos creyendo que el desarrollo se consigue con discursos en las plazas, con frases rebuscadas y con propósitos endebles que no sirven para nada.
No entendemos que el mundo no se detiene a esperarnos. Los países que progresan son los que se muestran, los que negocian, los que arriesgan. Paraguay no puede seguir encerrado en su propia burbuja, masticando resentimientos mientras el resto del planeta avanza a toda velocidad.
Nos cuesta asumir que alguien pueda representar al país con solvencia y sin pedir disculpas por hacerlo.
Cada vez que el presidente Peña logra ubicarse en la escena global, en lugar de sentir orgullo, buscamos sospechas, inventamos motivos, lo bajamos al barro de la chismografía barata.
Nos cuesta entender que la diplomacia moderna se ejerce también en los aeropuertos, en los foros, en los eventos sociales, en los pasillos donde se deciden inversiones y alianzas.
Y todo esto no es menor. Porque mientras importunamos al presidente con el sainete de si viaja mucho o poco, el país pierde tiempo. Los vecinos firman acuerdos, aseguran mercados, conquistan capitales. Nosotros seguimos mirando con recelo al que se anima a abrir la puerta. Y así, la “isla” de Roa sigue cercada… pero no por la geografía, sino por el disparate.
Y aquí llego a la parte más sesuda de mi comentario. El problema de fondo es que no estamos informados correctamente. Escuchamos una sola campana, la que toca el diario mala onda y los pajarillos digitales que se alimentan de él. Ahora estamos a full con el culebrón de la “empleada infiel”.
Lo explicó bien un famoso abogado: “No se ven los dólares, se ven bolsas de papel madera; la Fiscalía no tiene nada que investigar”… pero no, métale palo, palo compañero, como decía un viejo director. La campana está sonando de un solo lado y hay un piré vaí general.
La clave de lo que está pasando la dio hace unos días el colega ADN: “ABC está en una campaña destituyente”, publicó.
Pero bueno… esa ya es otra historia.


