Opinión

Mi historia con Somoza

En serio. No lo recordaba De pronto lo leí en uno de los pocos diarios “antiguos” que quedan, ante la inundación de los “digitales”.

| Por Christian Torres
Pastor Coronel, con la mirada pérdida, a centímetros del automóvil de Anastasio Somoza. El atentado contra el exdictador nicaragüense le hizo perder la confianza de Stroessner, que lo relegó a tareas secundarias en la seguridad del régimen. Aun así, aprovechó el cargo para continuar con sus negocios ilícitos.

Esta mañana me llamó la atención la noticia “Hoy hace 45 años que mataron a Somoza en Asunción”. Me vino un cúmulo de recuerdos. ¡45 años! Que mucho tiempooo.

Yo era un mozalbete que hacia un par de meses pasé de “La Tribuna” que se cerró, a ABC. Secretarios de redacción eran “Tito” Saucedo y Carmelo Módica. Tito era corresponsal de la agencia oficial “Telam” en Argentina como él no tenía mucho tiempo libre, yo era su escriba.

Un día cualquiera sonaron todas las alarmas en ABC como cuando suena la sirena en un cuartel de Bomberos. Era cerca del mediodía.

Toda la plana mayor del diario, Don Acero, Rufo, Mauro entre otros, salió en tropel a la calle, al estacionamiento lindero al diario. Yo atrás de ellos, apenas escuche de lo que se trataba…habrían asesinado a Somoza cerca de la calle América, sobre España, en Asunción.

Corriendo detrás de ellos, de pronto pensé en mi nuevo rol de auxiliar de una agencia internacional y retorne al diario para enviar la noticia.

La zona de la secretaría de la dirección estaba desierta. Allí había un teletipo…parecido a un enorme sapo negro de cabeza redonda, que tenía un pequeño teclado abajo.

Me conecte y envié una escueta línea “Habrían asesinado a Somoza en una calle de Asunción. Ampliación seguirá”.

Y me fui a la zona del suceso. El cuadro era terrible. El Mercedes blanco había sido “descapotado” por el bazucazo pero el noble motor diesel no se había enterado y seguía desgranando su monótono chic..chic..chic de la marcha.

Cuando volví despreocupadamente un par de horas después “mi noticia” había armado un escándalo de la gran siete.

Los diarios de Buenos Aires y las grandes agencias del mundo, la AFP, la AP, EFE, entre otras “rebotaron” la noticia inmediatamente y el encabezado decía…”informó aquí (en Buenos Aires) la agencia Telam”. Me dio un escalofrío.

Me protegieron los ángeles de la guarda de los periodistas. ¿Y si no era cierta la información que tan alegremente lancé al mundo?. Sería mi final. Pero, nooo fue una maravilla. LA PRIMERA INFORMACION QUE SALIO DEL PARAGUAY SOBRE LA MUERTE DE SOMOZA LA ENVIE YO…mi jefe Tito Saucedo, quien ya no está con nosotros, viajo a Buenos Aires a recibir una distinción, una placa recordatoria y 1.000 Uss en efectivo.

Al llegar de vuelta a Asu, Tito me llamó y me dio 100 USS, con los que toque el cielo con las manos…pero mi historia con Somoza no terminó ahí.

Al poco tiempo llegaron los familiares para llevarse el cuerpo. Somoza vivía en una casa que tenía dos entradas, una sobre España pasando un poco Sacramento y otra atrás, en un recodo que hace la calle antes de convertirse en Lillo.

Ahí hay un mango, creo que está aún, donde pase como un mono una noche entera “vigilando” la casa por si el cortejo salía por atrás.

No pasó nada. Pero siempre que paso por la esquina y veo el mango, me viene el recuerdo de aquella lejana noche donde perdí la inocencia periodística para abrirme a la rudeza de la profesión que elegí…hoy hace ya ¡45 años!

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