Los centros de datos que hacen funcionar modelos de inteligencia artificial consumen enormes volúmenes de electricidad en forma continua. Para regular este negocio, la Administración Nacional de Electricidad (ANDE) cuenta con la categoría denominada “industrias electrointensivas de tecnología avanzada”, un grupo creado mediante la Resolución P/N.º 52552/2026 para ordenar la llegada de estas inversiones sin confundirlas con otras actividades informáticas.
Al respecto y en comunicación con La Tribu 650 AM, el ingeniero Tito Ocariz, director de Planificación de la ANDE, aclaró desde el inicio la diferencia del rubro frente a la minería digital: “Esta resolución que crea este nuevo grupo de consumos es diferente del grupo de consumo intensivo especial que está destinado para la generación de criptoactivos”.
Al tratarse de instalaciones con un consumo masivo, la estatal no las conecta a las redes comunes de los barrios, sino a líneas de muy alta potencia. En ese nivel de 220.000 voltios, el precio de partida se fijó en 48,91 dólares por megavatio-hora.
Las dos reglas de actualización: dólar y costos de generación
El precio no se queda congelado en el tiempo. Para evitar que la inflación licue los ingresos de la empresa estatal, la tarifa se recalcula con dos mecanismos claros:
1-Ajuste anual por valor del dólar: Se aplica una fórmula matemática similar a la utilizada en la represa de Itaipú para proteger el dinero: “Esta tarifa será actualizada año a año. Aplicaremos ahí una fórmula que es muy parecida a la que utiliza la Itaipú Binacional para mantener el valor del dólar en el tiempo. O sea, básicamente vamos a estar aplicando el interés de los Estados Unidos, y eso hará que nuestra tarifa sea real en el tiempo respecto al dólar”.
2-Revisión de costos cada dos años: Si a la ANDE le cuesta más caro producir o comprar electricidad, la diferencia se traslada al cliente: “Respecto al costo de generación, cada dos años la ANDE evaluará cómo fue el costo de generación en los dos años anteriores y, si existe una diferencia en dicho monto, lógicamente también eso será aplicado a la industria”.
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De dónde saldrá la energía cuando falte agua
El consumo de estas plantas tecnológicas se suma al crecimiento natural del país. Ocariz advirtió que los excedentes de las represas tradicionales tienen fecha de vencimiento: “Nosotros, si seguimos creciendo en el orden que viene ocurriendo ahora, estaríamos prácticamente agotando nuestros recursos entre los años 2030 y 2032”.
Para responder a esa demanda sin sufrir apagones, la ANDE ya prepara obras concretas:
-Energía solar: En pocos días se lanzará la licitación de una planta fotovoltaica de 140 megavatios en Loma Plata (Chaco).
-Baterías gigantes: Para el próximo año se prevé una licitación de baterías para almacenar hasta 100 megavatios y usarlos en horas pico.
-Energía desde Brasil: Se modernizó el sistema de transmisión con São Paulo, permitiendo traer energía al país si conviene el precio: “El sistema de transmisión que hoy día existe entre Itaipú y São Paulo, que es el famoso elo de corriente continua, hace poco permitía solamente llevar la potencia a São Paulo. Hoy día el 50% fue totalmente repotenciado y permite ya el flujo de energía viniendo de Brasil también a Paraguay. También tenemos la posibilidad de importar energía dependiendo de las tarifas”.


