En el marco del aumento de la demanda del maíz choclo para las fiestas de fin de año y el fortalecimiento del grano como cultivo de renta para los pequeños productores, campesinos de Caaguazú y Alto Paraná celebran el buen desarrollo de los cultivos, estimando un rendimiento alto, lo que les permitirá la inyección de capital en diciembre.
“Estoy entusiasmada por cosechar la producción a fin de año y tener un ingreso extra”, afirmó Luciana Estigarribia, productora de Alto Paraná. Añadió que los granos serán destinados a la venta directa con silos de la zona y para alimento de sus animales.
Asimismo, Jorge Amarilla, agricultor de Nueva Toledo, Caaguazú, coincidió en que el cultivo representa un insumo importante para la actividad ganadera de su familia. En este caso, su finca genera cerca de 500 litros de leche diarios, con una alta demanda de alimentación del ganado.
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Si bien el panorama es positivo, también se registraron ataques de la cigarrita, cuya presencia es propiciada con el exceso de humedad en los suelos, lo que obligó a redoblar esfuerzos en los cuidados y manejo de las parcelas.
Impulso a la sostenibilidad económica
La inserción del maíz en la matriz productiva de la agricultura familiar campesina permitió diversificar las fuentes de ingresos, fomentar la complementariedad entre distintos rubros productivos y fortalecer la capacidad de ahorro de los hogares rurales. Además, contribuye a reducir la dependencia de compras externas y mejora la seguridad alimentaria de las familias.
Su versatilidad permite generar ingresos en diferentes etapas de producción y comercialización. Puede venderse como choclo, grano seco, harina o productos elaborados, mientras que la planta y las mazorcas pueden destinarse a la elaboración de silaje para la alimentación animal. A ello se suma su importancia para el autoconsumo.
En este escenario, la inyección de capital –a través de las ventas– permite cubrir gastos de educación, vestimenta, salud, mantenimiento de la finca e inversiones estratégicas para mantener su actividad productiva, lo que refuerza su papel en la sostenibilidad de las familias rurales.
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Acompañamiento del sector privado
Los campesinos son beneficiarios del proyecto Avatiky, un programa de Responsabilidad Social Empresaria de la Unión de Gremios de la Producción, a través del cual acceden a semillas de calidad y el acompañamiento técnico.
Expansión del maíz
La expansión del maíz a gran escala estuvo inicialmente vinculada a la introducción de la siembra directa, a fines de los años 80 e inicios de los 90, cuando el cultivo comenzó a incorporarse como alternativa de rotación de entrezafra (zafriña), principalmente después de la cosecha de soja.
En las décadas siguientes, la superficie y la producción crecieron de manera sostenida y a través de la aprobación comercial de eventos transgénicos se consolidó la producción empresarial mecanizada y orientada a la exportación.
Posteriormente, organizaciones y comités de pequeños productores comenzaron a incorporar el cultivo mecanizado mediante esquemas asociativos y acuerdos con agroexportadoras y cooperativas, ampliando su participación en la cadena maicera.


