INBIO advierte sobre el riesgo del gusano cogollero en cultivos de maíz

El gusano cogollero desafía la protección genética del maíz. Ensayos del INBIO detectaron niveles de ataque similares en materiales convencionales e híbridos con tecnologías transgénica.

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Alerta por presencia de plaga

El Instituto de Biotecnología Agrícola (INBIO), a través de su Programa de Mejoramiento en Maíz, alertó sobre la alta incidencia de Spodoptera frugiperda, conocido como gusano cogollero, en cultivos de distintas zonas del país.

Según los ensayos realizados, los niveles de ataque registrados en 2026 fueron similares entre materiales convencionales e híbridos con tecnologías transgénicas, lo que plantea nuevos desafíos para el control de la plaga.

La coordinadora del Programa, ingeniera agrónoma Lourdes Cuba, señaló que se observó una elevada presencia de la plaga tanto en materiales convencionales como en híbridos con tecnologías PRO3, PWU e incluso PRO4, aunque esta última mantuvo un control más regular a lo largo de los ciclos analizados.

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Se requiere de estrategias integradas

“La tendencia desde 2025 hasta 2026 evidencia que los eventos Bt requieren con urgencia estrategias integradas, ya que la genética por sí sola no sostiene la protección del cultivo”, explicó Cuba.

En ese sentido, remarcó la necesidad de utilizar refugios estructurados, realizar un monitoreo continuo y actuar cuando los daños alcancen el nivel 2 de la escala Davis, además de combinar insecticidas químicos y biológicos mediante la rotación de ingredientes activos.

La especialista indicó que la paridad observada en 2026 entre los niveles de ataque registrados en híbridos con tecnologías PRO3 y PWU y en parcelas convencionales podría estar relacionada con una selección acelerada de resistencia en las poblaciones del gusano.

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Recomendaciones

Ante este escenario, entre las principales medidas recomendadas figuran intensificar el monitoreo desde la etapa V1, combinar estratégicamente métodos de control químicos y biológicos, rotar los ingredientes activos y cumplir con la implementación de parcelas de refugio.

También se aconseja incorporar la rotación de cultivos de maíz como parte de una estrategia integral.

Aunque los ensayos muestran que la tecnología PRO4 mantuvo una mayor regularidad en el control de la plaga frente a distintos niveles de presión poblacional, los resultados refuerzan la necesidad de complementar la protección genética con prácticas de manejo que contribuyan a sostener su eficacia.

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