El acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea (UE) abre oportunidades para incrementar las exportaciones, captar inversiones y ampliar los mercados de destino, aunque sus beneficios serán desiguales.
La estructura productiva, la escala industrial, la oferta exportable y la capacidad de cumplir las exigencias europeas determinarán cuánto podrá aprovechar cada economía.
El estudio “El acuerdo Mercosur-Unión Europea: disposiciones y alcance para los países del Mercosur”, publicado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), señala que los resultados estarán sujetos a la aplicación de los compromisos y a políticas complementarias que refuercen la competitividad y las instituciones de cada país.
Brasil y Argentina, con mayores oportunidades de expansión
Las proyecciones del BID hasta el 2040 estiman que el acuerdo podría elevar el producto interno bruto (PIB) de Argentina un 2,7% respecto del escenario de referencia. Para Brasil y Uruguay, el incremento sería del 1,9%, mientras que Paraguay registraría un 1,1%. Estas cifras representan impactos potenciales acumulados, no tasas de crecimiento anual.
Por su escala económica y diversificación productiva, Brasil cuenta con oportunidades en la agroindustria, las manufacturas y los servicios, aunque algunos segmentos industriales enfrentarán una mayor competencia europea.
Argentina, por su parte, tiene potencial en los rubros agroindustrial y energético. En el conjunto del bloque también destacan los alimentos, los minerales críticos, las energías renovables y los servicios basados en el conocimiento. La concreción de estas oportunidades dependerá de la capacidad empresarial para elevar la productividad y ampliar las ventas externas.
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Paraguay, oportunidades para diversificar su oferta exportable
Para Paraguay, el tratado ofrece la posibilidad de ampliar el acceso a compradores europeos y fortalecer su participación en cadenas de valor internacionales. Sin embargo, el menor impacto económico proyectado frente a sus socios evidencia la necesidad de acompañar la apertura con inversiones y mejoras productivas.
El principal desafío será transformar las preferencias arancelarias en mayores ingresos por exportaciones. Para ello, resultará clave diversificar los productos, incorporar valor agregado y mejorar la capacidad de las empresas para cumplir las normas de origen y los estándares sanitarios y técnicos exigidos por Europa.
El documento también contempla mecanismos para abordar dificultades vinculadas con las medidas sanitarias y fitosanitarias que puedan afectar a Paraguay. Entre ellos figuran la solicitud de asistencia técnica, la discusión de condiciones alternativas de importación y la negociación de períodos transitorios en determinadas circunstancias.
Uruguay, más alcance en un mercado ampliado
Aunque tiene una economía de menor escala, Uruguay presenta un perfil productivo y comercial propio. El acuerdo puede favorecer sus exportaciones agropecuarias, la captación de capitales y el desarrollo de los servicios, siempre que sus empresas logren competir en un mercado exigente.
La proyección de un aumento del PIB del 1,9% hasta el 2040 supera la estimación para Paraguay. No obstante, los resultados dependerán de las características de cada actividad y de su exposición a la competencia internacional.
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La competitividad será determinante
Más allá de las particularidades nacionales, los cuatro socios deberán adaptarse a compromisos que trascienden la reducción de aranceles e incluyen servicios, compras públicas, propiedad intelectual, facilitación del comercio y desarrollo sostenible.
Según el informe, el Mercosur reducirá gradualmente los aranceles correspondientes al 72% del comercio en diez años y alcanzará la liberalización del 90% después de quince años. En la UE, la apertura inmediata abarcó el 74% del comercio y llegará al 92% de las importaciones procedentes del bloque sudamericano en un plazo máximo de diez años.
El BID advierte que aprovechar estas condiciones requerirá políticas que impulsen la productividad, fortalezcan las instituciones y faciliten la adaptación de los sectores productivos. Para Paraguay, esto implica complementar el acceso preferencial al mercado europeo con mejoras logísticas, cumplimiento de estándares y una mayor diversificación de su oferta exportable.
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El acuerdo establece un marco común, pero no garantiza resultados equivalentes. La escala industrial de Brasil, el potencial agroindustrial y energético de Argentina, las oportunidades comerciales de Uruguay y la necesidad de diversificación de Paraguay determinarán las diferencias en el aprovechamiento de la apertura.

