El envejecimiento de la población está transformando el consumo y la demanda de servicios en América Latina. Este fenómeno impulsa la llamada economía plateada, que reúne actividades económicas orientadas a las necesidades de las personas mayores.
Según un análisis de CAF, Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, el 9,9% de la población regional tenía 65 años o más en 2024. Para 2050, se estima que este grupo alcanzará cerca de 138 millones de personas, equivalentes al 18,9% de la población.
Este crecimiento abre oportunidades para empresas de salud, cuidados, tecnología, turismo y servicios financieros, así como para el desarrollo de viviendas adaptadas y soluciones que favorezcan la autonomía.
Leé más: Menos niños y más mayores: Paraguay cambia de edad
Nuevos emprendimientos
El potencial económico también incluye el emprendimiento y la continuidad laboral de las personas mayores de 50 años, que pueden aportar experiencia y conocimientos especializados. Sin embargo, persisten barreras como el acceso al financiamiento, la brecha digital y la discriminación por edad.
El análisis de Juan Carlos Elorza, director de Análisis Técnico y Sectorial de CAF, plantea que el envejecimiento no debe abordarse únicamente como un desafío social, sino también como una oportunidad para innovar, invertir y generar valor.
La posibilidad de aprovechar este mercado dependerá de la capacidad de las empresas y los gobiernos para desarrollar servicios adecuados, ampliar la protección social y mantener activa la participación económica de las personas mayores.


