Las cifras respaldan ese cambio. Durante 2025 ingresaron al país 3.657.194 visitantes, de los cuales 2.029.678 fueron turistas y 1.627.516 excursionistas. El movimiento de visitantes internacionales aumentó 91,24% respecto al año anterior y generó un impacto económico estimado en USD 1.422 millones, incluyendo USD 1.363 millones de gasto de turistas y USD 58,5 millones de excursionistas.
La tendencia se mantuvo durante el 2026. En el primer semestre ingresaron 972.835 turistas internacionales, frente a los 728.738 registrados en igual período de 2025, lo que representa un crecimiento de 33,5%. Argentina continúa siendo el principal mercado emisor, aunque Brasil gana relevancia y existe una apuesta por diversificar el origen de los visitantes.
El desafío ahora es transformar ese mayor flujo en mayor inversión, empleo y permanencia. Para el nuevo titular de Senatur, Jacinto Santa María, Paraguay tiene una oportunidad todavía mayor: captar una porción más significativa del mercado turístico mundial. Su estrategia “Paraguay 2037” plantea una meta ambiciosa de superar los 10 millones de turistas anuales y convertir al país en el principal destino de entretenimiento de América del Sur.
La magnitud de la meta muestra, al mismo tiempo, cuánto espacio existe para crecer. Según Senatur, en 2025 unos 1.520 millones de turistas recorrieron el mundo, mientras Paraguay recibió alrededor de 2 millones de turistas, equivalente a apenas 0,14% del flujo global. La estrategia oficial apunta a ampliar esa participación mediante nuevos productos, mayor conectividad, infraestructura y atracción de inversiones.
Desde el sector privado también existe una lectura favorable. La Asociación Industrial Hotelera del Paraguay considera que el crecimiento del turismo abre una oportunidad para integrar la actividad a la agenda económica y productiva. Su presidente, Juan Danieri, sostuvo que el turismo debe convertirse en inversión, empleo y desarrollo, debido a su capacidad de movilizar hoteles, gastronomía, transporte, eventos, construcción, tecnología y una extensa red de proveedores.
La Asociación Paraguaya de Agencias de Viajes y Empresas de Turismo (Asatur), por su parte, apuesta por el turismo de experiencias. Su presidenta, Rosanna Fustagno, plantea diversificar la oferta mediante circuitos culturales, gastronómicos, rurales y de naturaleza, además de aprovechar los grandes eventos para conseguir que el visitante no se limite a Asunción o a la actividad que lo llevó inicialmente al país. El objetivo es aumentar el tiempo de permanencia y distribuir el gasto turístico hacia el interior.
Los grandes acontecimientos internacionales son precisamente una de las cartas fuertes. El Rally del Paraguay, por ejemplo, proyectó para su edición 2026 unos 400.000 visitantes, casi el doble de los 210.000 registrados en 2025, demostrando el potencial del turismo asociado a eventos deportivos.
A esto se suman inversiones en hotelería y nuevos proyectos orientados al turismo corporativo. Senatur y CAF ya analizan mecanismos para impulsar inversiones estratégicas, mientras el sector privado identifica oportunidades en hoteles de categoría internacional, convenciones y servicios destinados a visitantes de mayor poder adquisitivo.
El potencial también se refleja en la economía. En 2024, el turismo representaba alrededor de 1,5% del PIB y generaba más de USD 723 millones, además de aportar 6,8% de las exportaciones de servicios.
El desafío, por tanto, ya no es demostrar que Paraguay puede atraer turistas. La próxima etapa consiste en convertir el flujo en una industria de mayor valor agregado: más hoteles, mejor conectividad, productos competitivos, profesionalización, inversiones y estadías más prolongadas.
La visión compartida entre Gobierno y empresarios apunta precisamente en esa dirección. Si Paraguay logra sostener el crecimiento y transformar sus atractivos naturales, culturales, gastronómicos y deportivos en productos turísticos permanentes, el sector puede dejar de ser una actividad complementaria para convertirse en uno de los nuevos motores de generación de divisas, empleo e inversión del país.


