Entre enero y agosto de este año, las exportaciones bajo el régimen de maquila alcanzaron aproximadamente USD 1.010 millones, frente a USD 801 millones en igual período del año anterior, un crecimiento cercano al 26%. El resultado confirma una tendencia que viene consolidándose y coloca a la industria maquiladora entre los segmentos de mayor dinamismo del comercio exterior paraguayo.
El cambio también se observa en la composición de la producción. Si bien las autopartes mantienen un peso importante, el régimen incorpora cada vez más actividades vinculadas a confecciones, alimentos, bebidas, aluminio, plásticos, servicios y tecnología. Esta diversificación amplía la base industrial y reduce la dependencia de los productos primarios.
Para Jorge Bunchicoff, presidente de la Cámara de Empresas Maquiladoras del Paraguay (Cemap), el desafío es precisamente aprovechar este momento para dar un salto cualitativo. El dirigente, en declaraciones a la prensa, manifestó que las prioridades pasan por fortalecer el régimen, mejorar la competitividad del ecosistema industrial y ampliar la base industrial del país, con mayor integración de proveedores locales, capacitación de la mano de obra y transferencia tecnológica.
Bunchicoff ve en este proceso una oportunidad para que Paraguay deje de ser solamente un destino de inversiones por sus costos competitivos y se convierta en una plataforma industrial regional. “Veo a Paraguay con una oportunidad enorme de transformarse en un polo industrial”, afirmó recientemente.
El dato que mejor refleja este cambio es el peso que adquirió la maquila dentro de las manufacturas. El régimen representa alrededor del 70% de las exportaciones paraguayas de manufacturas de origen industrial, según el Ministerio de Industria y Comercio (MIC). El propio Viceministerio de Industria sostiene que la maquila dejó de ser simplemente una herramienta de promoción de exportaciones y pasó a convertirse en un componente de la transformación industrial del país.
El impacto no se limita a las fábricas
La instalación de nuevas plantas genera demanda de transporte, logística, servicios, mantenimiento y proveedores, mientras la creación de empleos formales amplía el mercado interno y genera nuevas capacidades laborales. El objetivo, por tanto, es que el efecto multiplicador vaya mucho más allá del valor registrado en las estadísticas de exportación.
Ahí aparece el gran desafío. El crecimiento de las exportaciones debe traducirse en mayor participación de empresas paraguayas dentro de las cadenas productivas. Más proveedores nacionales, más capacitación, mayor transferencia tecnológica y más valor agregado local serán determinantes para que la maquila evolucione desde un régimen de producción competitiva hacia un verdadero ecosistema industrial.
También existe una oportunidad geográfica. Brasil se convirtió en el principal destino de la maquila paraguaya y recibió el 64% de las exportaciones del régimen en 2025. Para Bunchicoff, esto demuestra que empresas están utilizando Paraguay como plataforma productiva para volver a abastecer al mercado brasileño, aprovechando costos, energía, cercanía logística y las reglas del Mercosur.
La disponibilidad de energía, la ubicación estratégica, los costos competitivos y el acceso a mercados regionales colocan al país ante una oportunidad que hace algunos años parecía difícil de imaginar. Pero consolidarla exigirá resolver limitaciones en infraestructura, logística, transmisión eléctrica y formación de mano de obra técnica, factores que pueden determinar hasta dónde puede llegar la expansión.
Por eso, el verdadero debate ya no es cuánto exporta la maquila. La pregunta es cuánto puede transformar la economía paraguaya.
Con más de USD 1.000 millones exportados en apenas ocho meses y una actividad que se acerca a los 40.000 empleos, la maquila está dejando de ser una actividad complementaria; se está convirtiendo en una de las principales plataformas para diversificar la economía, atraer inversión, generar empleo formal y aumentar el componente industrial de las exportaciones.
Si Paraguay consigue convertir cada nueva planta en una red de proveedores, tecnología, conocimiento y empleo calificado, la maquila puede terminar siendo mucho más que un régimen de incentivos, ya que puede convertirse en el nuevo motor de la industrialización paraguaya.


