El pasado 16 de septiembre, la Fed aumentó en 25 puntos básicos el rango objetivo de los fondos federales, hasta 3,75%-4% anual, en el primer incremento desde julio del 2023. El organismo justificó la decisión por una inflación que permanece elevada y señaló que busca acelerar su retorno hacia el objetivo del 2%.
Para Paraguay, la primera vía de transmisión es relativamente conocida, cuando las tasas estadounidenses suben, los activos denominados en dólares pueden ofrecer un rendimiento mayor y, por lo tanto, aumentar su atractivo para los inversores internacionales. Ese movimiento puede favorecer una mayor demanda global por la moneda estadounidense y generar presión sobre las monedas de países emergentes.
El mercado ya reaccionó a la decisión
Tras el anuncio de la Fed, el dólar se fortaleció frente a varias monedas y el índice que mide su desempeño internacional avanzó 0,3%, alcanzando un máximo de casi cinco semanas.
En Paraguay, sin embargo, la historia tiene particularidades propias. El tipo de cambio responde no solamente a las decisiones de la Fed, sino también al comportamiento de las exportaciones, el ingreso de divisas, las importaciones, la demanda empresarial y financiera de dólares, los precios de los principales productos de exportación y las expectativas de los agentes económicos.
El Banco Central del Paraguay registró para el viernes último una cotización referencial de G. 5.956,04 por dólar. El dato muestra, además, que el mercado cambiario local se encuentra condicionado por factores domésticos que pueden amortiguar o amplificar los movimientos internacionales.
Otro elemento relevante es el diferencial de tasas. Antes de la última decisión de la Fed, el BCP mantenía su tasa de política monetaria en 5,50% anual, mientras que la tasa estadounidense se encontraba en 3,50%-3,75%. Con el nuevo incremento, el diferencial se reduce ligeramente, aunque Paraguay continúa ofreciendo una tasa de referencia superior.
Esto significa que una suba de tasas en Estados Unidos no implica, por sí sola, que el dólar vaya a dispararse en Paraguay. La reacción dependerá de cuánto cambien los flujos de capital, las expectativas sobre futuras decisiones de la Fed y la oferta y demanda de divisas en el mercado local.
El escenario, no obstante, merece atención porque la propia Fed proyecta una política monetaria todavía restrictiva. Las proyecciones publicadas tras la reunión de septiembre muestran una tasa de fondos federales de 4,1% como mediana para el cierre del 2026 y 3,9% para el 2027, mientras la inflación PCE es proyectada en 3,7% para este año.
Efectos dispares en la economía criolla
Para el sector empresarial paraguayo, una eventual apreciación del dólar tendría efectos diferentes según la actividad. Los importadores enfrentarían un mayor costo en guaraníes por sus compras externas, mientras que los exportadores que reciben ingresos en dólares podrían obtener más guaraníes por cada dólar. También podrían aumentar las presiones sobre empresas y agentes con obligaciones financieras denominadas en moneda estadounidense.
El efecto sobre los precios internos constituye otro punto de vigilancia. Si el dólar gana fuerza de manera sostenida, determinados bienes importados pueden encarecerse y trasladar parte de esa presión a la inflación. Al mismo tiempo, un dólar más elevado puede mejorar los ingresos en moneda local de sectores exportadores.
La clave, por tanto, estará en la combinación de factores externos y domésticos. La Fed puede mover el tablero internacional, pero el precio final del dólar en Paraguay seguirá dependiendo de la cantidad de divisas que ingresen y salgan del país, de las expectativas y de la respuesta de los agentes económicos.
En ese escenario, más que una relación mecánica entre “suba de tasas de la Fed” y “suba del dólar”, lo que se abre es un período de mayor sensibilidad cambiaria. Paraguay deberá observar de cerca la trayectoria de las tasas estadounidenses, los rendimientos internacionales, el comportamiento regional y, sobre todo, la evolución de su propio mercado de divisas.

