El mercado paraguayo de combustibles se encamina hacia una nueva suba de precios, impulsada por la fuerte escalada registrada en las cotizaciones internacionales del petróleo y por el aumento de los costos de reposición de los derivados. Los principales emblemas privados comenzaron a comunicar que modificarán sus valores en los próximos días, en lo que sería el quinto reajuste del año.
La presión se intensificó durante los últimos días, luego de que el petróleo Brent, referencia internacional para buena parte de las operaciones, superara los USD 107 por barril, mientras el WTI también se ubicó por encima de los USD 100. La escalada está vinculada principalmente con la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán y los riesgos que enfrenta el transporte de hidrocarburos en Medio Oriente.
El impacto para Paraguay es especialmente sensible debido a la dependencia del país de los combustibles importados. La cotización internacional del crudo no es el único componente que determina el precio final: también inciden los derivados, el flete marítimo, el tipo de cambio, los impuestos y los márgenes de comercialización.
Privados ya preparan el aumento
Los primeros movimientos ya se observan entre los operadores privados. Adolfo Martín, presidente de la Cámara Paraguaya de Distribuidoras de Combustibles (Cadipac), señaló que las empresas están soportando pérdidas debido al desfasaje entre el costo de importación y el precio de venta. Según explicó, su propia distribuidora aplicará el reajuste de manera inminente.
Otros referentes del sector también anticiparon que algunas compañías están dispuestas a modificar sus precios sin esperar una decisión de Petropar. La discusión interna pasa incluso por determinar qué emblema será el primero en comunicar oficialmente el nuevo tarifario.
Las estimaciones manejadas por el sector apuntan a una suba inicial de entre G. 600 y G. 800 por litro para el diésel, mientras que las naftas podrían aumentar entre G. 450 y G. 550 por litro. La posibilidad de aplicar el ajuste en etapas también está sobre la mesa, considerando que todavía tienen existencias adquiridas a costos anteriores.
El costo de reposición del gasoil ya ronda los G. 9.200 por litro, antes de sumar todos los componentes que determinan el precio final al consumidor. El dato explica la presión que enfrentan las estaciones privadas, cuyos precios actuales todavía se encuentran por debajo de ese nivel de reposición.
El nuevo escenario de precios
Si se concreta el ajuste estimado por los operadores privados, el impacto sería considerable. La nafta común, actualmente en torno a G. 7.190 por litro en los emblemas privados, podría pasar a un rango de G. 7.640 a G. 7.740.
La nafta intermedia podría ubicarse entre G. 8.140 y G. 8.240, mientras que la nafta súper se acercaría a los G. 9.700–9.800 por litro.
En el caso del diésel común, el precio podría subir desde aproximadamente G. 8.690 hasta una franja de G. 9.290 a G. 9.490. El diésel premium, por su parte, podría superar por primera vez la barrera de los G. 11.000 por litro, llegando eventualmente hasta unos G. 11.400.
Este escenario supone un nuevo golpe para los consumidores, después de los importantes incrementos acumulados durante el año. En el sector privado, el diésel común pasó de G. 6.250 a G. 8.690, una diferencia de G. 2.440 por litro, equivalente a aproximadamente 39%. En Petropar, el mismo producto aumentó 32,6%, hasta G. 8.290.
Petropar, por ahora, sin cambios
La situación coloca nuevamente a Petropar en el centro de la atención. La petrolera estatal mantiene por ahora sus precios y no anunció un nuevo reajuste, por lo que sus valores podrían convertirse en una referencia para el mercado durante los próximos días.
Actualmente, Petropar comercializa la Nafta Kape 88 a G. 6.990, la Oikoite 93 a G. 7.490 y la Aratirí 97 a G. 8.840, según la estructura de precios difundida para este año.
La estatal, además, tiene una participación relevante en el mercado. A julio de 2026 lideraba el volumen comercializado tanto de diésel como de naftas, por delante de Shell, Petrobras, Copetrol y Puma.
El diésel, el mayor riesgo
El eventual aumento no se limitará al impacto directo sobre los automovilistas. El diésel constituye uno de los principales costos de la economía paraguaya, debido a su utilización en transporte de cargas, transporte público, maquinaria agrícola, logística y distribución.
Por ello, una nueva suba podría generar efectos en cadena sobre el costo de traslado de mercaderías y, posteriormente, sobre los precios de alimentos y otros productos.
A esta presión se suma el encarecimiento de los fletes internacionales. El conflicto en Medio Oriente está elevando los riesgos asociados al transporte marítimo de combustibles, por lo que incluso una eventual estabilización temporal del petróleo no necesariamente significaría una reducción inmediata de los costos de importación.
El mercado paraguayo queda así nuevamente expuesto a una variable que no controla, el precio internacional del petróleo. Mientras el Brent permanezca por encima de los USD 100 y persista la incertidumbre sobre las rutas de abastecimiento, los emblemas tendrán cada vez menos margen para absorber el incremento.
La principal incógnita ahora es cuánto del shock internacional terminará trasladándose al surtidor y si Petropar acompañará a los privados. Por el momento, los emblemas particulares ya preparan el ajuste y el consumidor vuelve a quedar frente a una nueva escalada del costo de llenar el tanque


