El principal factor de riesgo es la situación en torno al estrecho de Ormuz, una de las rutas estratégicas para el transporte de crudo. Los ataques contra instalaciones energéticas de Arabia Saudita incrementaron la preocupación de los mercados por una eventual reducción de la oferta, elevando rápidamente la denominada prima de riesgo del petróleo.
Para Paraguay, país importador neto de combustibles, esta tendencia constituye una señal de alerta. Aunque el precio internacional del crudo no se traslada automáticamente ni de manera inmediata al consumidor, una permanencia del Brent en niveles elevados puede incrementar los costos de importación de naftas y, especialmente, del diésel.
El impacto también puede extenderse al transporte, la logística, la producción agropecuaria y los costos de distribución, generando presiones adicionales sobre los precios internos. Paraguay ya viene enfrentando incrementos importantes en los combustibles durante 2026, con subas de hasta 31,7% en algunos segmentos del diésel en estaciones privadas.
La evolución dependerá ahora de la duración del conflicto y de la capacidad de los principales productores para sostener el suministro. Analistas advierten que, si las restricciones de producción en el Golfo Pérsico se prolongan, el Brent podría avanzar incluso hacia los USD 120, lo que elevaría considerablemente el riesgo para los mercados internacionales y para los consumidores paraguayos.

