Paraguay mantiene una trayectoria económica que comienza a ganar reconocimiento más allá de sus fronteras. El crecimiento sostenido, el dinamismo de la actividad y la solidez de sus principales fundamentos macroeconómicos fueron destacados por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que considera al país como un ejemplo de estabilidad y manejo responsable de la economía.
La valoración fue realizada por Morgan Doyle, gerente del Cono Sur del BID, durante una reunión mantenida con el ministro de Economía y Finanzas, Óscar Lovera, en Villa Serrati, sede del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF).
El encuentro permitió analizar la relación entre el organismo multilateral y el Gobierno paraguayo, además de abordar distintos aspectos vinculados con la gestión económica que viene desarrollando el país. Para el representante del BID, Paraguay ha logrado sostener condiciones que constituyen una base importante para avanzar hacia un crecimiento de largo plazo.
Doyle resaltó particularmente el desempeño de la economía paraguaya y sus fundamentos macroeconómicos, al tiempo de poner en valor los elementos que permiten sostener una gestión económica responsable y orientada a la estabilidad.
La lectura del organismo multilateral adquiere relevancia en un escenario regional marcado por dificultades fiscales, presiones inflacionarias y episodios de inestabilidad económica que afectan a varias economías latinoamericanas. En ese contexto, Paraguay busca consolidar una imagen de previsibilidad y disciplina macroeconómica como uno de sus principales activos para atraer inversiones y ampliar sus oportunidades de desarrollo.
Tras la reunión, Doyle calificó el encuentro como “muy productivo” y reafirmó la predisposición del BID para continuar acompañando al país en los esfuerzos destinados a preservar y fortalecer la solidez de sus fundamentos económicos.
El funcionario también subrayó la importancia de mantener una relación cercana y permanente con el Ministerio de Economía y Finanzas. La intención, explicó, es continuar trabajando de manera coordinada en proyectos e iniciativas que contribuyan al desarrollo económico y a la generación de mejores condiciones para el crecimiento.
“Para nosotros, la relación muy cercana con el MEF es importantísima. Tenemos un gran aprecio por el trabajo que está realizando el país y es un gusto poder acompañar este proceso”, expresó Doyle.
El respaldo del BID representa además una señal favorable para Paraguay en momentos en que el país busca profundizar su proceso de transformación económica. La estabilidad de las cuentas y la previsibilidad de las reglas constituyen factores considerados esenciales para fortalecer la confianza de los inversores y ampliar el acceso al financiamiento para proyectos estratégicos.
Desde el Gobierno, el desafío pasa ahora por convertir esa estabilidad macroeconómica en mayor crecimiento y desarrollo para la población. El reconocimiento internacional constituye un punto de partida, pero también plantea la necesidad de sostener las políticas que permitieron alcanzar estos resultados y avanzar en reformas capaces de mejorar la productividad, la competitividad y la capacidad del Estado para responder a las necesidades sociales.
La reunión entre el BID y el MEF se inscribe así dentro de una relación de cooperación que busca trascender el financiamiento de proyectos específicos y avanzar hacia una agenda más amplia de desarrollo. Para Paraguay, mantener el respaldo de organismos multilaterales como el BID puede resultar estratégico para impulsar inversiones, fortalecer instituciones y consolidar las condiciones necesarias para un crecimiento sostenible.
Además de Lovera y Doyle, participaron de la reunión el viceministro de Economía y Planificación, Gerardo Ruiz Díaz; integrantes del equipo técnico del MEF, y Javier Charotti, director ejecutivo suplente por Paraguay, Bolivia y Uruguay en el BID y director suplente en BID Invest.
El mensaje central dejado por el organismo internacional es claro, Paraguay es observado como una economía que ha conseguido preservar estabilidad y dinamismo. El desafío inmediato será sostener esos fundamentos y lograr que el crecimiento se traduzca en mayor inversión, empleo y bienestar, sin poner en riesgo el equilibrio macroeconómico alcanzado.


