Zaldívar al frente del banco Atlas, señal que pone a prueba al sistema financiero

La permanencia de Miguel Ángel “Miki” Zaldívar en la presidencia de banco Atlas, pese a estar acusado por el Ministerio Público en una causa por presunto lavado de dinero y con pedido fiscal de elevación a juicio oral, abre una discusión que trasciende el ámbito estrictamente judicial, ¿qué señal está transmitiendo el sistema financiero paraguayo mientras uno de los principales responsables de una entidad bancaria permanece en su cargo en calidad de acusado por lavado de activos?

| Por La Tribuna
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ATLASMiguel Ángel "Miki" Zaldívar y Natalia Zuccolillo

La Fiscalía presentó en mayo el requerimiento de elevación a juicio oral contra Miguel Ángel “Miki” Zaldívar y otros involucrados en la causa vinculada con operaciones ilícitas atribuidas a fondos relacionados con el fallecido expresidente de la Conmebol Nicolás Leoz. El Ministerio Público también solicitó medidas patrimoniales dentro del proceso.

Es importante señalar que en el ámbito financiero existen consideraciones adicionales a lo estrictamente judicial. La conducción de un banco no solamente involucra la responsabilidad frente a accionistas y clientes, sino también estándares particularmente exigentes de gobierno corporativo, reputación, probidad, confianza y dentro de ese esquema la prevención de lavado de activos es un elemento principal.

El problema, por lo tanto, no es únicamente la situación procesal de Zaldívar. El interrogante alcanza directamente al Banco Central del Paraguay (BCP) y a la Superintendencia de Bancos, ¿qué evaluación están realizando frente a una situación que puede comprometer la percepción de riesgo de una entidad regulada?

El propio BCP sostiene que los indicadores de solvencia del sistema financiero paraguayo se encuentran en niveles adecuados. En su Informe de Estabilidad Financiera de mayo del 2026, señaló que el capital de nivel 1 del sistema alcanzaba 12,5%, por encima del mínimo regulatorio de 8%, mientras que el capital regulatorio total llegaba al 17,8%, frente a un mínimo de 12%.

Precisamente por esa fortaleza alcanzada, el caso banco Atlas adquiere una dimensión superior. Paraguay ha realizado durante años un esfuerzo para mejorar su perfil institucional, fortalecer la supervisión financiera y reducir el costo de financiamiento externo. El riesgo país llegó a niveles históricamente bajos, una conquista que depende no solamente de las variables macroeconómicas, sino también de la confianza de inversores y calificadoras en la calidad de las instituciones.

En ese contexto, cualquier señal que pueda ser interpretada como debilidad de los mecanismos de control representa un riesgo que no debería ser subestimado.

No significa que la permanencia de Zaldívar vaya a provocar automáticamente un aumento del riesgo país ni que la situación de Atlas represente por sí sola un riesgo sistémico. El sistema bancario paraguayo presenta actualmente indicadores de solvencia y liquidez favorables. Pero sí existe un riesgo reputacional e institucional, y que los mercados interpreten que las exigencias aplicadas a los bancos no son suficientemente rigurosas cuando existen investigaciones penales de elevada sensibilidad, podría ser peligroso.

La pregunta central, entonces, no debería ser solamente si Zaldívar puede continuar ocupando formalmente el cargo mientras el proceso judicial sigue su curso. La cuestión más importante es si resulta conveniente para la confianza del sistema financiero que permanezca al frente de una entidad bancaria mientras enfrenta una acusación de esta naturaleza.

El caso adquiere todavía mayor relevancia porque la investigación fiscal ha señalado que banco Atlas no reportó a la Secretaría de Prevención de Lavado de Dinero (Seprelad) depósitos realizados por Leoz por un total superior a USD 5,1 millones. Se trata de un antecedente que refuerza la necesidad de que los organismos de control expliquen públicamente qué controles fueron aplicados y cuáles son las conclusiones administrativas correspondientes.

La credibilidad de un sistema financiero no se construye únicamente con buenos indicadores de solvencia. También depende de la capacidad de sus organismos supervisores para actuar con independencia, oportunidad y firmeza cuando aparecen situaciones que pueden comprometer la confianza.

Por eso, el caso Miguel Ángel “Miki” Zaldívar representa una prueba para el BCP y la Superintendencia de Bancos. La respuesta que adopten –o la ausencia de ella– será observada no solo dentro de Paraguay, sino también por inversores, calificadoras y corresponsales internacionales.

Después de años de esfuerzos para mejorar la imagen financiera del país, Paraguay no debería permitir que una eventual percepción de debilidad en los controles regulatorios termine convirtiéndose en un factor que erosione uno de sus activos económicos más valiosos: la confianza.

Recordemos que, además del presidente del banco Atlas, Miguel Zaldívar (esposo de Natalia Zuccolillo, directora de ABC Color) están acusados en la misma causa los miembros del Directorio Jorge Vera Trinidad, Celio Tunholi, Eleno Concepción Martínez y José Páez Corvalán.

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