Proyectan millonaria inversión en una planta de biocombustibles en Caaguazú

El sector privado avanza en un nuevo proyecto de industrialización que busca convertir una parte de la producción agrícola paraguaya en energía renovable y, al mismo tiempo, generar mayor valor agregado dentro del país. La iniciativa contempla una inversión de USD 50 millones para la construcción de una planta de biocombustibles en el departamento de Caaguazú, con el maíz como principal materia prima.

| Por La Tribuna
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El proyecto fue presentado por Cristian Machuca, directivo del Grupo Crisma, durante una entrevista en el programa “Contra corriente”, de La Tribu 650 AM. La apuesta empresarial apunta a transformar el grano producido localmente en alcohol carburante, aceite de maíz y subproductos destinados a la alimentación animal, en lugar de mantener una elevada dependencia de la exportación de materia prima sin procesamiento.

La planta se encuentra en construcción sobre un predio de 40 hectáreas, ubicado en la zona de Ñuruguá, a unos 10 kilómetros del casco urbano de Coronel Oviedo. De acuerdo con las proyecciones, las primeras pruebas técnicas podrían comenzar hacia mediados del 2027.

El complejo industrial tendrá una capacidad inicial para procesar 150.000 litros diarios de alcohol carburante, lo que representa aproximadamente 54 millones de litros al año. El proceso también permitirá obtener unas 40.000 toneladas anuales de DGS o burlanda, un subproducto de alto valor nutricional utilizado en la alimentación de ganado vacuno, aves y cerdos.

A esto se suma la extracción de aceite de maíz, que podrá ser utilizado como materia prima para la producción de biodiésel. De esta manera, la planta pretende integrar diferentes etapas del proceso industrial y aprovechar prácticamente toda la materia prima que ingrese al complejo.

Del grano a una cadena industrial

Uno de los principales objetivos del emprendimiento es modificar el esquema tradicional de comercialización de la producción agrícola. Paraguay produce alrededor de 6 millones de toneladas de maíz por año, según lo señalado por Machuca, pero una parte importante de esa producción sale del país como grano sin procesamiento industrial.

La propuesta pretende que una porción de esa producción permanezca en territorio nacional y sea transformada en combustibles, aceites y alimentos para animales.

Para garantizar el abastecimiento, la empresa proyecta comprar directamente la cosecha de productores ubicados en un radio de aproximadamente 50 kilómetros de la planta. Esto permitirá generar un mercado cercano para los agricultores y, al mismo tiempo, reducir distancias y costos vinculados al traslado de la materia prima.

El emprendimiento contempla la generación de unos 200 empleos directos, además de cientos de puestos indirectos vinculados principalmente con el transporte, el acopio, la logística y otros servicios relacionados con la actividad industrial.

La apuesta también tiene un componente energético. La planta utilizará calderas de biomasa alimentadas con madera proveniente de reforestación, incorporando fuentes renovables dentro de su propio proceso productivo.

Más industria para el agro paraguayo

Para el Grupo Crisma, la iniciativa forma parte de una estrategia de integración entre producción agrícola, industria y energía. La expansión de los biocombustibles abre además un mercado para la producción nacional de granos y acompaña la tendencia internacional hacia la utilización de mezclas entre combustibles fósiles y biocombustibles.

El desarrollo de combustibles elaborados localmente puede contribuir a diversificar la matriz energética, reducir emisiones y fortalecer la seguridad del abastecimiento, al tiempo que crea una demanda adicional para el sector agrícola.

El desafío, sin embargo, será consolidar una cadena suficientemente competitiva y sostenible, capaz de vincular al productor con la industria y al mismo tiempo garantizar mercados para los distintos productos obtenidos.

La construcción de la planta de Caaguazú representa, en ese sentido, algo más que una inversión industrial. Es un intento de convertir al maíz paraguayo en energía, alimento, empleo y actividad económica, profundizando la transformación de un país tradicionalmente exportador de materias primas hacia uno con mayor capacidad para procesarlas y capturar dentro de sus fronteras una parte mayor del valor generado por su producción agropecuaria.

“Apostamos al desarrollo industrial del país utilizando el potencial agrícola y la fuerza de los trabajadores paraguayos”, resumió Machuca al describir el objetivo central del proyecto.

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