El fenómeno ya no es marginal. Desde el Gobierno paraguayo se confirmó que durante el 2025 unas 2.354 nuevas empresas de 41 países manifestaron interés en invertir en el país, prácticamente el doble que el año anterior. Entre los mercados de origen figura Brasil, Estados Unidos, España, China, Japón, Corea del Sur y Argentina que desde siempre estuvo participando en negocios locales aunque ahora la atención de los rioplatenses se ha intensificado.
El interés argentino tiene además características particulares. En el sector inmobiliario, referentes del mercado señalan que los inversores del vecino país comenzaron a llegar masivamente desde hace tres o cuatro años, primero para adquirir departamentos y oficinas destinados a renta y posteriormente para desarrollar proyectos propios, principalmente en Asunción y su eje corporativo.
Pero la mirada argentina se está desplazando también hacia el campo. Paraguay aparece como una alternativa para productores e inversores que buscan ampliar su patrimonio fuera de Argentina y encuentran en el territorio paraguayo condiciones productivas conocidas, además de un sistema fiscal competitivo y un entorno macroeconómico considerado más previsible. El mercado de tierras rurales está adquiriendo así una nueva dimensión dentro de la estrategia de internacionalización del capital argentino.
Un atractivo que trasciende las tierras
El fenómeno no se limita a la compra de activos. Existe un creciente interés por instalar empresas, desarrollar industrias y aprovechar a Paraguay como plataforma para abastecer a otros mercados del Mercosur.
En marzo del 2025, una misión de Rediex y del Ministerio de Industria y Comercio viajó a Buenos Aires y mantuvo un encuentro con 20 empresarios industriales argentinos, a quienes presentó las ventajas competitivas, los incentivos y las oportunidades existentes en Paraguay.
La relación institucional dio otro paso en abril del 2026, cuando Paraguay y Argentina firmaron un memorando de entendimiento para fortalecer la promoción de inversiones y exportaciones entre ambos países. El objetivo es generar mecanismos concretos para facilitar la llegada de capitales y la internacionalización de empresas.
El atractivo tiene una explicación económica. Paraguay combina estabilidad monetaria, crecimiento, disponibilidad energética, ubicación estratégica, régimen de maquila y un esquema de incentivos que busca convertir al país en una plataforma productiva y exportadora.
Oportunidad estratégica para el país
Esto coloca a Paraguay ante una oportunidad estratégica, pasar de ser receptor de capital extranjero para determinados sectores a convertirse en un verdadero hub regional de inversiones.
Brasil continúa teniendo un peso decisivo, especialmente en industrias, agro, comercio y servicios. Sin embargo, la creciente presencia argentina demuestra que el atractivo paraguayo está adquiriendo una dimensión más amplia. Ya no se trata únicamente de capitales que cruzan la frontera para comprar inmuebles o tierras, sino de empresarios que analizan producir, exportar y establecer plataformas permanentes de negocios.
Para Paraguay, el desafío será transformar este interés en inversión productiva, empleo formal, mayor industrialización y exportaciones con valor agregado. La llegada de capital extranjero puede acelerar el crecimiento, pero exige también reglas claras, seguridad jurídica, transparencia y capacidad institucional para garantizar que el boom inversor se traduzca en beneficios sostenibles para la economía paraguaya.
La señal es clara, el mapa de quienes miran a Paraguay está cambiando. A la histórica presencia brasileña se suma ahora con mayor fuerza el capital argentino, mientras otros países también buscan posicionarse en un mercado que empieza a ser observado como uno de los destinos emergentes de inversión de Sudamérica.


