La expansión económica paraguaya observa con singular optimismo el desempeño de un sector que, silenciosamente pero con firmeza, se ha convertido en un motor indiscutible del desarrollo, es decir, la industria hotelera. En el transcurso de la última década, las cifras hablan por sí solas. La oferta de alojamiento experimentó una transformación estructural que no solo duplicó la cantidad de establecimientos habilitados, sino que también triplicó la capacidad total de camas a nivel nacional.
Este fenómeno no es producto de la casualidad, sino el reflejo de un clima de negocios favorable y de una estabilidad macroeconómica que proyecta al Paraguay ante los ojos de los inversores internacionales, marcando un hito sin precedentes en nuestra historia económica reciente.
Juan Daneri, presidente de la Asociación Industrial Hotelera del Paraguay (AIHPy), en una reciente entrevista para los medios del Estado, trazó un diagnóstico alentador sobre el momento que atraviesa el rubro, destacando que el inminente desembarco de prestigiosas marcas globales, tales como NH Hotels y Meliá, constituye una señal inequívoca de confianza. Estas inversiones, sumadas a la evaluación de otras grandes firmas, confirman que el país dejó de ser un mercado de paso para convertirse en un verdadero polo de turismo corporativo, sede de grandes eventos y centro de atracción de negocios en el corazón del Mercosur, elevando drásticamente nuestro perfil competitivo.
El impacto en la economía real es profundo y tangible
En la actualidad, los casi 400 recintos agremiados a la AIHPy son responsables de generar unos 25.000 empleos de forma directa y otros 90.000 de manera indirecta. Estas cifras posicionan al rubro del alojamiento como una pieza vital para la dinamización de las finanzas locales, beneficiando transversalmente a otras áreas conexas como el transporte, la gastronomía, el comercio minorista y los múltiples servicios en general.
Sin embargo, este crecimiento acelerado demanda ajustes institucionales que acompañen y sostengan la expansión estructural para las próximas décadas y garanticen una mayor capacidad de atracción y retención de capital de trabajo.
En este contexto, Daneri brindó su firme respaldo a la decisión de integrar la gestión turística bajo el paraguas del Ministerio de Industria y Comercio (MIC). Según su visión, el turismo dejó de ser una mera actividad de ocio para erigirse como una industria estratégica.
Coincidiendo plenamente con el titular del MIC, Marco Riquelme, el representante del gremio hotelero abrazó la consigna de “revolucionar el turismo”. Esta sinergia público-privada apunta a potenciar la conectividad aérea, mejorar las infraestructuras clave y robustecer la promoción de Paraguay en las grandes vitrinas del mundo, afianzando un modelo de crecimiento sostenible, verdaderamente rentable e integrador en toda la nación.


