La mandioca, base de la seguridad alimentaria y pilar económico de muchas de las familias rurales de nuestro país, enfrenta una seria amenaza. El Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semillas (Senave) emitió una alerta fitosanitaria ante el posible ingreso de la “escoba de brujas”. Esta plaga fúngica ataca el sistema vascular de la planta, bloqueando el traspaso de nutrientes.
Según lo expresado por la ingeniera Carolina Garay, para el programa “Espresso Informativo” de la Tribu 650 AM, el nombre del hongo deriva de los síntomas que provoca en la producción de mandioca, como la proliferación anormal de ramas en la punta del cultivo que le da un fuerte aspecto de escoba.
Impacto en la economía
Para el productor primario, las implicancias son severas. Si bien la enfermedad es nueva, con recientes reportes en Guayana Francesa y el noreste de Brasil, el riesgo para el Paraguay es alto. Su presencia merma el rendimiento por hectárea hasta un 90%.
Aunque consumir una raíz afectada no tiene ninguna repercusión negativa para la salud humana y el perjuicio es puramente agrícola, este problema afecta gravemente la economía familiar, ya que la drástica reducción de la cosecha hace que los ingresos se desplomen y los costos operativos aumenten.
Barreras preventivas
Todo el país está en estado de vulnerabilidad, aunque aún no existen denuncias locales. El enfoque de las autoridades es netamente preventivo, ya que la vía de contagio más efectiva son las estacas de propagación. Se insta a los productores a utilizar siempre materiales certificados o semillas propias sumamente vigorosas y sanas.
En paralelo, el Gobierno trabaja estrechamente con el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT) para optimizar diagnósticos moleculares de laboratorio, dotando al país de herramientas tecnológicas vitales frente a contingencias.
El alto costo de plagas
Las enfermedades importadas representan una batalla y una fuga de capital constante para el agro nacional, obligando a maximizar presupuestos para hacer frente a amenazas como los hongos “Diaporthe” y “Roya”, que castigan con suma dureza a la soja. De la misma se puede destacar el virus rugoso del tomate, que se encuentra bajo estricta alerta sanitaria desde febrero, y la “Sigatoka”, la cual exige pulverizaciones constantes en las plantaciones de banana.
El uso de productos fitosanitarios demanda un manejo muy riguroso y consciente. Por ello, la Dirección de Calidad e Inocuidad del Senave capacita sin descanso a los agricultores para fomentar el respeto a los periodos de carencia. El objetivo del ente es garantizar que alimentos de consumo directo, como la frutilla y el tomate, lleguen a la mesa de todos los hogares paraguayos libres de trazas químicas perjudiciales, para que pueda proyectarse un equilibrio indispensable entre garantizar la rentabilidad en las fincas de los productores y salvaguardar la salud pública.
La protección del agro es una prioridad. La alianza entre el Gobierno y los agricultores resulta fundamental. La prevención fitosanitaria es, sin dudas, la herramienta más rentable para mañana.


