El ranking está encabezado por el peso colombiano, que acumula una apreciación de 20,35% frente al dólar. En segundo lugar aparece el guaraní, con una valorización de 10,92%, mientras que el colón costarricense ocupa el tercer puesto, con una mejora de 10,64%.
El resultado adquiere especial relevancia para Paraguay porque muestra que la fortaleza del guaraní no responde únicamente a un movimiento puntual del mercado cambiario, sino que se produce en un contexto de mejores condiciones macroeconómicas y mayor ingreso de divisas.
Uno de los factores centrales es el desempeño del sector externo. El aumento de las exportaciones genera una mayor disponibilidad de dólares en el mercado paraguayo, mientras que los ingresos provenientes del complejo agroexportador continúan desempeñando un papel fundamental. A esto se suma el mayor atractivo del país para los capitales internacionales después de la obtención del grado de inversión.
La fortaleza del guaraní también debe analizarse en un escenario internacional caracterizado por un dólar más débil. La evolución de la moneda estadounidense frente a las principales divisas latinoamericanas ha favorecido a varias monedas de la región, pero el comportamiento paraguayo sobresale por la magnitud de su apreciación.
El fenómeno tiene efectos concretos para la economía. Un guaraní más fuerte abarata, en términos relativos, los productos importados, reduce el costo local de bienes cotizados en dólares y puede contribuir a contener las presiones inflacionarias. También disminuye el valor en guaraníes de las obligaciones y compromisos denominados en moneda estadounidense.
Pero la apreciación también genera desafíos. Para los exportadores paraguayos, especialmente aquellos cuyos ingresos están expresados en dólares y cuyos costos se pagan mayoritariamente en guaraníes, una moneda local más fuerte puede reducir el ingreso obtenido al convertir sus ventas externas. El impacto es particularmente importante para sectores vinculados a la producción agrícola, ganadera y manufacturera.
El comportamiento del guaraní representa, además, un cambio significativo respecto de la percepción histórica de la moneda paraguaya. En los últimos años, el guaraní ha ganado reputación como una de las monedas más estables de la región. Bloomberg ya había destacado anteriormente su fortaleza y estabilidad, asociándola con la disciplina macroeconómica, el control de la inflación y el ingreso sostenido de divisas.
La actual posición en el ranking regional refuerza esa imagen. Sin embargo, estar entre las “supermonedas” no significa que el guaraní se haya convertido en una moneda fuerte en términos absolutos, sino que su valor se ha apreciado significativamente frente al dólar durante 2026.
Para Paraguay, el desafío será administrar los efectos de esta fortaleza. Un guaraní apreciado puede favorecer a consumidores y empresas importadoras, pero al mismo tiempo exige atención sobre la competitividad de los sectores exportadores.
La evolución de los próximos meses será clave. Si continúa el flujo de divisas por exportaciones, inversión y financiamiento externo, y el dólar permanece debilitado internacionalmente, el guaraní podría mantener una posición destacada en el mapa cambiario regional. La gran incógnita será hasta dónde puede llegar esta fortaleza sin comenzar a generar costos importantes para quienes producen y exportan desde Paraguay.


