La decisión de las empresas privadas responde al fuerte encarecimiento de las cotizaciones internacionales de los combustibles, impulsado por la volatilidad generada por el conflicto en Medio Oriente, que elevó nuevamente el precio del diésel de referencia por encima de los USD 4 por galón. A ello se suman mayores costos de fletes marítimos, seguros internacionales y el denominado “premio” que pagan los importadores para garantizar el abastecimiento en un mercado internacional todavía inestable.
Las principales cadenas comenzaron a aplicar el reajuste entre el fin de semana y el lunes, consolidando la cuarta suba registrada durante el 2026. Con ello, el diésel común pasó a comercializarse mayoritariamente a G. 8.690 por litro, mientras que el diésel premium alcanzó G. 10.600. En las naftas, los precios de referencia quedaron en G. 7.190 para la común, G. 7.690 para la intermedia y alrededor de G. 9.240 para la súper.
Petropar vuelve a ser el “ancla”
Frente a ese escenario, Petropar decidió sostener sus tarifas, al menos mientras analiza el comportamiento de las próximas cargas adquiridas y la evolución del mercado internacional. La diferencia de precios volvió a ampliarse hasta ubicarse entre G. 500 y G. 700 por litro respecto de los emblemas privados, dependiendo del producto.
Actualmente, el diésel común continúa en G. 7.990 por litro en la estatal y la diésel premium (Mbarete) en G. 10.000, mientras que la nafta común en G. 6.690, la de 93 octanos permanece en G. 7.190 y la súper en G. 8.540, convirtiendo nuevamente a Petropar en la alternativa más económica para transportistas, productores y consumidores particulares.
Sin embargo, esa estrategia tiene límites. El presidente de Petropar, William Wilka, ya reconoció que la empresa continúa evaluando permanentemente sus costos y evitó comprometerse sobre cuánto tiempo podrá sostener los precios actuales si persiste la presión internacional.
Un mercado que sigue tensionado
La diferencia entre Petropar y los privados también refleja dos modelos de gestión del inventario. Mientras la estatal dispone de mayores volúmenes de stock y puede amortiguar temporalmente los incrementos internacionales, las distribuidoras privadas trasladan con mayor rapidez los mayores costos de reposición.
Los datos muestran esa diferencia. Desde febrero hasta agosto, los combustibles acumulan incrementos de entre 31% y 39% en los emblemas privados, mientras que en Petropar las subas oscilan entre 21% y 29%, dependiendo del producto. En otras palabras, la petrolera estatal absorbió parte del impacto para evitar un traslado inmediato al consumidor final.
El impacto económico apenas comienza
El aumento del combustible representa una de las principales amenazas para la inflación del segundo semestre. El diésel constituye el insumo básico del transporte de cargas, la producción agrícola, la distribución de alimentos y el transporte público, por lo que cualquier incremento termina trasladándose gradualmente a otros bienes y servicios.
Diversos sectores comerciales ya anticipan que los mayores costos logísticos, sumados al reciente reajuste del salario mínimo, podrían comenzar a reflejarse en los precios al consumidor durante la segunda quincena de agosto.
¿Puede haber nuevas subas?
Las perspectivas siguen dependiendo casi exclusivamente del comportamiento del mercado internacional.
Si las cotizaciones del petróleo y de los derivados permanecen en los niveles actuales, es probable que Petropar termine ajustando también sus tarifas para evitar vender por debajo de sus costos de reposición. En cambio, si el conflicto geopolítico pierde intensidad y los precios internacionales retroceden durante varias semanas consecutivas, podrían estabilizarse los valores internos.
No obstante, especialistas del sector advierten que una eventual baja internacional no se trasladará inmediatamente al mercado paraguayo. Primero deberán agotarse los inventarios adquiridos a precios elevados y consolidarse una tendencia sostenida de descenso en los costos de importación antes de que las estaciones puedan considerar nuevas reducciones.
Por ahora, la competencia entre Petropar y los emblemas privados mantiene una brecha favorable para los consumidores. Sin embargo, esa ventaja podría reducirse rápidamente si la presión internacional sobre los hidrocarburos continúa durante las próximas semanas, en un contexto donde el combustible vuelve a convertirse en uno de los principales factores de riesgo para la inflación y la actividad económica paraguaya.


