El mercado paraguayo de combustibles vuelve a quedar bajo presión. Los emblemas privados anticipan nuevos aumentos en los precios de las naftas y el diésel, ante el sostenido incremento de los costos internacionales de reposición, mientras Petróleos Paraguayos (Petropar) mantiene una posición diferente. Por ahora no tiene previsto modificar sus precios.
La situación genera nuevamente un escenario de tensión entre los costos internacionales y el precio que finalmente paga el consumidor paraguayo. Según un análisis divulgado esta semana, el mercado internacional acumula varias semanas de cotizaciones elevadas y los distribuidores privados tendrían cada vez menos margen para continuar absorbiendo el impacto sin trasladarlo a los surtidores.
El especialista en combustibles, ingeniero Miguel Velázquez, estimó que, tomando como referencia los actuales costos de reposición, el diésel debería experimentar un incremento de entre G. 850 y G. 950 por litro, mientras que las naftas podrían registrar aumentos de entre G. 400 y G. 600. Sin embargo, aclaró que cada emblema determinará finalmente cuánto trasladará al consumidor, de acuerdo con sus stocks, contratos de importación, márgenes y estrategia comercial.
Por su parte, Víctor Yambay, presidente de la Asociación de Propietarios y Operarios de Estaciones de Servicios y Afines (Apesa), informó ayer en La Tribu 650 AM que los emblemas privados reajustarán los precios de los combustibles entre G. 500 y G. 800 debido al alza internacional del petróleo.
El primer ajuste alcanzó G. 800 por litro para el gasoil y G. 600 para las naftas.
Los demás emblemas aún no oficializaron sus incrementos, pero se prevé que se ubiquen dentro del mismo rango.
La explicación de por qué los aumentos todavía no se trasladaron completamente a los consumidores está relacionada con el stock disponible. Varias empresas aprovecharon la disminución temporal de las cotizaciones registrada a comienzos de julio para realizar compras a valores más bajos. Esos inventarios permitieron amortiguar durante algunas semanas el impacto de las nuevas cotizaciones internacionales.
Pero ese colchón comienza a agotarse. Con más de 20 días de precios elevados, las distribuidoras ya estarían reponiendo combustible a costos superiores. Por ello, el margen para sostener los actuales precios se reduce progresivamente y aumenta la posibilidad de nuevos reajustes.
En este escenario, Petropar vuelve a adquirir un papel determinante. La estatal funciona como referencia para el resto del mercado y obliga a los emblemas privados a analizar cuidadosamente cualquier aumento, debido a que una diferencia demasiado grande podría provocar una migración de consumidores hacia las estaciones de servicio de la petrolera estatal.
Precisamente por eso, algunos operadores privados habrían optado hasta ahora por sacrificar parte de sus márgenes antes que trasladar íntegramente el aumento de sus costos. La situación, sin embargo, se vuelve cada vez más difícil de sostener si las cotizaciones internacionales permanecen elevadas.
Petropar sin subas, por ahora
Mientras los privados se preparan para reajustar sus precios, Petropar sostiene que no tiene previsto aumentar sus tarifas en el corto plazo. La estatal había analizado incluso una eventual reducción de precios, pero el repunte de las cotizaciones internacionales y la incertidumbre provocada por el conflicto entre Estados Unidos e Irán frenaron esa posibilidad.
El presidente de Petropar, William Wilka, señaló en el programa Tribu Nativa por La Tribu 650 AM que la empresa cuenta con stock acumulado y compras programadas que permiten sostener los valores vigentes. La petrolera anunció que, de momento, no prevé aplicar aumentos, mientras monitorea la evolución del mercado internacional.
La posición de Petropar también se sustenta en una política de compras anticipadas y manejo de inventarios. El 1 de julio, la estatal había reducido G. 210 por litro el precio del Diésel Porã, que pasó de G. 8.200 a G. 7.990 en toda su red.
La diferencia de comportamiento entre Petropar y los emblemas privados puede convertirse, nuevamente, en un factor decisivo para el mercado. Si las empresas privadas trasladan los mayores costos a sus precios mientras la estatal mantiene sus tarifas, la brecha entre ambos sectores podría ampliarse y aumentar la presión competitiva.
El inminente aumento no afectará solamente a quienes cargan combustible. Una nueva escalada podría trasladarse progresivamente al costo del transporte, la logística, la distribución de mercaderías y, finalmente, a los precios de numerosos productos y servicios.

