En un escenario económico global que acelera su ruta hacia la descarbonización, Paraguay volvió a validar su peso estratégico en el mapa energético del hemisferio. Ocurrió durante la 47ª Conferencia Internacional de la Asociación Internacional para la Economía de la Energía (IAEE), celebrada del 19 al 22 de junio en la capital chilena.
Bajo el lema “Uniendo continentes, impulsando el progreso: desarrollo energético en un contexto global”, el evento convocó a referentes de primer nivel para analizar las dinámicas que marcan la agenda del sector.
La comitiva nacional estuvo encabezada por el viceministro de Minas y Energía del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC), Mauricio Bejarano, quien compartió paneles de debate con autoridades de Chile, Honduras y República Dominicana. El acto de apertura contó con las palabras del secretario ejecutivo de la Organización Latinoamericana de Energía (Olade), Andrés Rebolledo, marcando un tono de cooperación estratégica imprescindible para las economías en desarrollo.
El enfoque de las deliberaciones buscó ir más allá del diagnóstico conceptual para adentrarse en propuestas de impacto directo. En este horizonte, el excedente de energía limpia de Paraguay emergió como un activo diferenciador. La posición del país no solo le permite asegurar su demanda interna a largo plazo, sino transformarse en un dinámico hub energético capaz de seducir inversiones directas en industrias intensivas.
La agenda abordó la geopolítica de las redes de transporte, rescatando las lecciones de gobernanza de Itaipú y Yacyretá, junto a desafíos socioambientales e institucionales. Se remarcó además la ventaja de América Latina, dueña de una de las matrices eléctricas más limpias del planeta y poseedora del 25% de los minerales críticos globales. Para Paraguay, el reto radica en capitalizar esta coyuntura mediante alianzas firmes que traduzcan la abundancia hidroeléctrica en desarrollo sostenible.


