El escenario energético paraguayo atraviesa un momento histórico de inflexión. Atrás van quedando aquellos años en que el enorme excedente eléctrico parecía inagotable. En la actualidad, el ritmo de crecimiento económico y las nuevas inversiones nos empujan hacia un horizonte donde la demanda comienza a acercarse velozmente a nuestra capacidad disponible. Ante este panorama, el sector productivo nacional encendió las alertas y planteó una hoja de ruta indispensable para no frenar la ansiada industrialización. En este contexto, la Unión Industrial Paraguaya (UIP), acompañada por el Ministerio de Industria y Comercio (MIC), CAF y el CEAL, impulsaron una estratégica Mesa Energética.
Durante la instalación de dicha mesa, Enrique Duarte, titular de la UIP, brindó un mensaje claro, dando a entender que la ventaja nacional solo será motor de desarrollo si cuenta con una planificación a largo plazo, reglas previsibles e instituciones sólidas. Asimismo, planteó, además, la urgencia de contar con un organismo regulador independiente para inversiones.
Por parte del Gobierno, el ministro Marco Riquelme valoró que los empresarios pongan a la energía como el primer punto de la agenda. En sintonía, Jorge Srur, de CAF (Banco de Desarrollo de América Látina y el Caribe), remarcó que el mayor desafío hoy es lograr los consensos políticos y técnicos para mantener un crecimiento sostenible.
Para iluminar este camino, se expusieron modelos exitosos de la región. Rafael Kelman y Paula Valenzuela explicaron cómo Brasil logró diversificarse gracias a la separación de las funciones estatales y subastas. Asimismo, Carlos Pombo ilustró cómo Uruguay, a través de UTE, captó capital privado para energías renovables mediante contratos macro.
Para cerrar, el titular de Ande, Félix Sosa, ratificó que hay suficiencia, pero urge fortalecer redes con tarifas técnicas reales. La conclusión general dejó un mandato impostergable, que Paraguay debe crear una mesa reguladora en el corto plazo para garantizar transparencia, asegurar las finanzas del sistema y usar la energía como el gran motor de competitividad.


