Economía

La Ruta Bioceánica en el Chaco cambia todo para nuestra nación

El Corredor Bioceánico es mucho más que una carretera. Es una oportunidad histórica para nuestra patria. Este tramo de más de 3.200 kilómetros que unirá los puertos brasileños del Atlántico con los chilenos del Pacífico pasa justo por el corazón del Chaco de nuestra nación a través de la Ruta PY15, manifestó el analista económico César Addario.

| Por La Tribuna
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El puente de la Ruta Bioceánica en el Chaco paraguayo ya une el territorio de nuestro país con el de Brasil.

Para un país que siempre dependió de ríos y caminos largos para llegar al mar, esta obra significa abrirle las puertas al mundo de una forma que antes parecía imposible, manifestó a La Tribuna el analista socioeconómico César Addario.

Consultado sobre el impacto del Corredor Bioceánico en nuestro país, sostuvo que cuando el puente Carmelo Peralta-Porto Murtinho esté habilitado y el tramo de nuestra patria funcione hacia el 2027, todo va a cambiar. Ya no dependeremos de la hidrovía Paraná-Paraguay solamente o de rutas que dan la vuelta al continente.

Los productos de nuestra tierra –de soja, carne, maíz, algodón– van a llegar más baratos y más rápido a los mercados de Asia. Se habla de bajar entre un 20 y 30 por ciento los costos de transporte y ganar varios días de viaje. Eso no es poco, eso es competitividad real para nuestra nación.

Preguntado por las oportunidades de esta nueva vía, el analista dijo que el país está en el lugar perfecto dentro de este corredor. Nuestros 530 kilómetros en el Chaco nos convierten en un puente natural. Ahí veo la gran oportunidad de transformar nuestro país en un centro logístico regional. Los camiones que vienen de Brasil cargados de granos van a necesitar combustible, mantenimiento, comida, hoteles y servicios. Eso genera empleo y actividad económica en zonas de nuestra patria que hoy están bastante olvidadas.

Además, la Bioceánica puede impulsar el desarrollo del Chaco como nunca. Lugares como Mariscal Estigarribia, Loma Plata o Pozo Hondo pueden dejar de ser solo pasos para convertirse en polos productivos de nuestra nación. Imagino plantas de procesamiento de carne o granos cerca de la ruta, zonas de almacenamiento y hasta un poco de turismo de paso. La ganadería y la agricultura de nuestra tierra van a ganar mucho porque sus productos saldrán más competitivos al mundo.

Requerido de cómo se puede aprovechar mejor este proyecto, Addario respondió que no basta con que construyan la carretera. Creo que nuestra nación tiene que hacer su parte. Primero, mantener la estabilidad económica y la disciplina fiscal. Los inversores buscan predictibilidad, no sorpresas.

Segundo, simplificar al máximo los trámites aduaneros y fronterizos para que el tránsito sea rápido y barato. Tercero, abrir espacio a la iniciativa privada en todo lo que rodea la ruta: logística, servicios, almacenamiento. El Estado no tiene que hacer todo, al contrario, cuanto menos intervenga y más reglas claras ponga, mejor van a funcionar las cosas para nuestra patria.

Añadió que también es clave invertir en nuestra gente. Capacitar jóvenes en mecánica, logística, manejo de cadenas de suministro y tecnología. Y proteger bien la propiedad privada, porque nadie invierte serio si no confía en que lo que construye le va a pertenecer de verdad en nuestra nación. Las ventajas son claras. Vamos a integrar mejor nuestra economía al mundo, vamos a especializarnos en lo que hacemos mejor y vamos a atraer inversión que hoy se va a otros países. Eso significa más empleo, más ingresos y, al final, menos pobreza en nuestra patria. La competencia que viene con la apertura obliga a mejorar, y eso es bueno a largo plazo. Paraguay va a ganar peso en la región como país de tránsito estratégico, apuntó.

Preguntado cuáles son los desafíos del Corredor Bioceánico, el entrevistado aclaró que no todo es color de rosa. Hay riesgos, durante la construcción y los primeros años puede haber presión sobre el ambiente del Chaco y sobre algunos recursos locales de nuestra tierra. El mantenimiento de la ruta va a ser caro y hay que hacerlo bien para que no se convierta en un problema fiscal. Otro peligro es que el corredor sirva solo para que pasen mercaderías de otros países y que nuestro país se quede solo con las migajas. Para evitarlo tenemos que crear incentivos reales para que las empresas agreguen valor aquí, no solo pasen por aquí. También es cierto que algunos sectores locales van a sentir más competencia. Pero esa presión es la que hace que las cosas mejoren. En vez de proteger lo ineficiente, hay que apostar a que nuestra gente y nuestras empresas se adapten y compitan.

La Bioceánica no es mágica. Es una herramienta poderosa. Si la acompañamos con políticas de bajos impuestos, apertura comercial, respeto a los contratos y confianza en la iniciativa privada, nuestra nación puede dar un salto grande. Podemos pasar de ser un país encerrado a ser un jugador relevante en las cadenas globales de valor. Tengo la convicción de que esta es una de esas oportunidades que no se pueden desperdiciar. La geografía nos dio la posición. Ahora nos toca a nosotros poner las reglas correctas para que el mercado y nuestra gente hagan el resto. Si lo hacemos bien, el Chaco y todo el Paraguay van a contar una historia muy distinta en los próximos años. La ruta ya viene, la pregunta es si estamos listos para transitarla con visión y decisión, concluyó Addario.

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