La obtención del grado de inversión en el 2024 posiciona al país frente a una oportunidad histórica de transformación industrial. El analista financiero Amílcar Ferreira explicó que las variables anímicas de la población operan de forma directa sobre el comportamiento de los mercados locales.
En las instalaciones de La Tribu 650 AM, el profesional habló para el programa “Contra corriente”, para analizar el mercado interno paraguayo aclarando que el Índice de Confianza del Consumidor (ICC), del Banco Central del Paraguay (BCP), valida la existencia de una profecía autocumplida, cuando el optimismo supera el 50% de la medición. Las expectativas positivas empujan a los agentes comerciales a invertir capitales, acelerar sus proyectos de expansión y dinamizar el consumo de bienes.
Por el contrario, la incertidumbre instala conductas conservadoras que deprimen la actividad fabril. A esto se suma el incremento de la confianza ciudadana, vinculado con los éxitos deportivos de la selección paraguaya. El triunfo futbolístico ante los turcos fortaleció la autoestima nacional y generó un impacto automático en transacciones del sector gastronómico, activando la compra de alimentos, dinamizando el comercio barrial y movilizando recursos que alivian la economía de familias trabajadoras. Estos fenómenos demuestran que la psicología colectiva actúa como un acelerador comercial indiscutible en núcleos urbanos.
De la misma forma, la actual discusión energética se centra en la propuesta de Atome para instalar su gran complejo de hidrógeno verde en el país. Ferreira estimó que dicha planta generará 1.400 empleos directos. La infraestructura procesará materias locales para sustituir el 100% de fertilizantes importados, destinando el 30% al abastecimiento interno y el 70% a exportación. Esto evitará la fuga de capitales. Asimismo, recordó que el gasto en fertilizantes representa USD 700 millones y crece hacia los USD 1.000 millones anuales.
Depender de Rusia expone a un riesgo catastrófico ya que al producir localmente blinda la seguridad alimentaria y a nivel de inversiones, la viabilidad requiere tarifas estables. Multilaterales como el BID Invest, exigen flujo de caja previsible por diez años. Atome pactó la tarifa en USD 30, superando los veintiocho del pliego oficial.
Financiar proyectos de este tipo es inviable sin estabilidad, lo que indica que para superar el impase con la Ande, se requiere ingenio para resguardar lo público. Sugirió que la diferencia tarifaria sea un crédito compensable en el año 11.
El profesional manifestó que pactar cláusulas que convierten los saldos en acciones para beneficio del Estado es sumamente importante, así como un diseño de contratos de mutuo beneficio aleja al país de la criptominería, que devora energía sin generar puestos de trabajo duraderos.


