El presidente Luis Tavella analizó la compleja coyuntura económica que afrontan las unidades de subsistencia urbana. Las declaraciones gremiales fueron brindadas durante la emisión del programa Tribu Nativa por La Tribu 650 AM.
El representante empresarial describió la profunda distorsión comercial existente entre los indicadores de la macroeconomía y la realidad del consumo interno. La procedencia institucional fue detallada minuciosamente por la Federación Paraguaya de Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (FEDEMIPYMES) al cierre de este primer bloque informativo matutino.
El gremio empresarial aglutina al noventa y ocho por ciento de las unidades económicas del país. Las microempresas paraguayas constituyen el ochenta y ocho por ciento del tejido corporativo global en el territorio nacional.
Las unidades comerciales pequeñas registran niveles de facturación mensual estables de entre veinte y cincuenta millones de guaraníes. El aporte productivo conjunto de las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) representa el quince por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).
La importancia estratégica del sector radica en la absorción de mano de obra al generar el setenta y cinco por ciento del empleo formal e informal.
Retención de comisiones por tarjetas de crédito y pérdida de margen comercial
Las empresas de menor escala carecen de herramientas de incorporación tecnológica para optimizar sus procesos de competitividad. Los márgenes de ganancia en el comercio minorista resultan estrechos y dependen exclusivamente del volumen de rotación diaria.
El uso generalizado del plástico bancario transformó a las entidades emisoras de tarjetas en socios comerciales de las mipymes. Las firmas financieras retienen actualmente hasta el cinco por ciento de la facturación bruta de los comercios.
El ochenta por ciento de las ventas minoristas en los barrios se procesa mediante mecanismos de pago electrónico. Los costos financieros fijos inciden de forma directa en la rentabilidad a mediano plazo de las microempresas.
El mercado de consumo paraguayo cuenta actualmente con más de tres millones de tarjetas de crédito activas en el sistema. Las clases populares adoptaron este instrumento de financiamiento temporal que anteriormente era de uso exclusivo de los estratos altos.
Endeudamiento de subsistencia y fin del contrabando como válvula de escape
El endeudamiento con tarjetas en los rangos de uno a cinco salarios mínimos responde a la necesidad de fraccionar compras. Los sectores de menores ingresos utilizan el crédito formal para la adquisición de productos básicos de la canasta familiar.
Los datos del Banco Central del Paraguay (BCP) reflejan un crecimiento exponencial de las exportaciones agrícolas y ganaderas. Las inversiones bajo el régimen de maquila incrementaron los puestos de trabajo en el sector industrial corporativo.
Las tasas de interés preferenciales benefician de manera única a las grandes corporaciones transnacionales. El cuarenta y cinco por ciento de las mipymes se encuentra excluido del sistema financiero bancario tradicional.
Los emprendedores informales recurren a los esquemas de usura para obtener capital de trabajo operativo básico. Los créditos fuera de la ley imponen tasas de interés gravosas que destruyen la capacidad de capitalización.
Impacto de las reformas cambiarias en Argentina sobre el mercado minorista paraguayo. La <b>canasta básica familiar</b> experimentó un <b>incremento sostenido de precios</b> durante los <b>últimos dos años</b>.
Los consumidores locales dependían del ingreso de productos de contrabando desde la frontera con la República Argentina. La diferencia cambiaria previa abarataba los costos de los alimentos en un cincuenta por ciento para las familias.
Las reformas económicas del gobierno argentino eliminaron las ventajas artificiales e igualaron los precios internacionales. Los importadores legales del país elevaron los costos de venta al desaparecer la competencia informal fronteriza.
La deficiencia del transporte público obliga a los trabajadores a adquirir motocicletas o automóviles usados del tipo chile. Los gastos imprevistos en salud terminan por degradar el poder adquisitivo del salario mínimo legal.
La morosidad en el sistema financiero podría elevarse si el endeudamiento por consumo corriente supera los ingresos reales. Los gremios de la producción solicitan al Ministerio de Industria y Comercio (MIC) el diseño de políticas públicas.
El fortalecimiento de la microeconomía requiere un combate frontal a los costos ocultos que restan competitividad.








