Las expectativas económicas para Paraguay mantienen una señal de estabilidad hacia el cierre del 2026, con una proyección de crecimiento que sigue firme y un ajuste a la baja en la previsión del tipo de cambio. De acuerdo con la Encuesta de Expectativas de Variables Económicas (EVE), elaborada por el Banco Central del Paraguay (BCP), los agentes económicos estiman que el Producto Interno Bruto (PIB) crecerá 4,2% este año y 4,0% en el 2027.
El dato resulta relevante porque confirma que, pese a los cambios observados en otras variables macroeconómicas, la percepción sobre el dinamismo de la economía paraguaya se mantiene sin variaciones frente al relevamiento anterior. En un contexto regional marcado por distintos niveles de incertidumbre, el mercado local continúa leyendo un escenario de expansión moderada, pero sostenida.
La EVE correspondiente a mayo del 2026 recoge las proyecciones de bancos, financieras, calificadoras de riesgo, casas de bolsa, empresas consultoras, analistas independientes, organizaciones económicas y universidades. El informe permite medir las expectativas de los sectores más representativos de la economía sobre inflación, tipo de cambio, crecimiento económico y tasa de política monetaria.
Uno de los movimientos más destacados del relevamiento aparece en el tipo de cambio. Para mayo, la mediana de las expectativas se ubicó en G. 6.200 por dólar, por debajo de los G. 6.502 estimados en la encuesta previa para el mismo periodo. Para junio, los agentes económicos proyectan un tipo de cambio nominal de G. 6.246 por dólar.
El ajuste también se observa en la mirada de cierre de año. Para el 2026, la mediana esperada del dólar bajó a G. 6.475, frente a los G. 6.700 previstos en abril. En el caso del 2027, la expectativa se ubicó en G. 6.700, también por debajo de los G. 6.900 estimados en la medición anterior. Este comportamiento refleja una corrección importante en las proyecciones cambiarias, luego de meses en los que el dólar había sido una de las variables más observadas por empresas, importadores, exportadores y consumidores.
En términos prácticos, una menor expectativa cambiaria puede tener efectos diferenciados según el sector. Para los importadores, puede representar un alivio en costos de reposición y precios de productos dolarizados. Para los exportadores, en cambio, un dólar más bajo puede significar menores ingresos en guaraníes por sus ventas externas, aunque este impacto depende también de los precios internacionales, los costos internos y los contratos de cada rubro.
En materia de inflación, la encuesta muestra una expectativa mensual de 0,6% para mayo y de 0,5% para junio. Para el cierre del 2026, la mediana de inflación subió de 3,7% a 3,9%, mientras que para el 2027 se mantuvo en 3,5%. El mismo nivel fue proyectado para los próximos 12 meses y para el Horizonte de Política Monetaria, que abarca entre 18 y 24 meses.
Aunque la previsión para este año mostró un leve incremento, las expectativas de mediano plazo continúan alineadas en torno a niveles moderados. Este punto es clave para el BCP, considerando que desde el 2011 opera bajo un esquema de metas de inflación, orientado a anclar las expectativas de los agentes económicos y preservar la estabilidad del valor de la moneda.
El informe también muestra que la expectativa de inflación para mayo del 2026 fue superior a la observada en mayo del 2025, cuando se ubicó en 0,4%, y también mayor a la previsión realizada en abril para el mismo mes, que era de 0,5%. Sin embargo, la lectura general no apunta a un desanclaje, ya que las proyecciones para el 2027, los próximos 12 meses y el horizonte de política monetaria permanecen en 3,5%.
En cuanto a la Tasa de Política Monetaria (TPM), los agentes económicos esperan que se mantenga en 5,50% tanto en mayo como en junio. La misma tasa es proyectada para el cierre del 2026, mientras que para el cierre del 2027 se espera una reducción de hasta 5,00%. Este dato sugiere que el mercado no anticipa cambios inmediatos en la conducción monetaria, pero sí contempla la posibilidad de una baja gradual más adelante, siempre que las condiciones de inflación y actividad lo permitan.
La estabilidad esperada en la TPM también marca un escenario de cautela. Por un lado, el BCP cuenta con una inflación proyectada dentro de niveles manejables; por otro, el leve aumento en la previsión para el 2026 puede llevar a mantener una postura prudente antes de habilitar recortes más rápidos. Para el sistema financiero, este comportamiento es relevante porque incide sobre el costo del crédito, las decisiones de inversión y el rendimiento de instrumentos de ahorro.
El anexo estadístico del informe muestra que la encuesta de mayo fue respondida por 38 participantes. En la comparación con abril, la mediana de inflación para el 2026 pasó de 3,7% a 3,9%; la del tipo de cambio para el cierre del año bajó de G. 6.700 a G. 6.475; el PIB se mantuvo en 4,2%, y la TPM permaneció en 5,50%.
De esta manera, el relevamiento mensual del BCP deja una fotografía de expectativas mixtas, pero en general favorables: más inflación esperada para este año, un dólar proyectado en niveles más bajos, crecimiento estable y una tasa de referencia sin cambios en el corto plazo. Para la economía paraguaya, el principal mensaje es que los agentes siguen viendo un 2026 con expansión, aunque con atención puesta en la evolución de los precios y del mercado cambiario.
La fecha de cierre de la encuesta fue el 8 de mayo del 2026. Como instrumento de seguimiento, la EVE permite al BCP recoger las percepciones del mercado y complementar el análisis utilizado para la toma de decisiones de política monetaria. En ese sentido, más que una simple medición mensual, el informe funciona como una señal sobre el grado de confianza de los agentes económicos en la evolución de las principales variables del país.


