Un total de 150 micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) paraguayas lograron medir su huella de carbono e iniciar un proceso de transición hacia modelos de producción más sostenibles, en el marco del programa AL-Invest Verde. La iniciativa, ejecutada en el país por la Unión Industrial Paraguaya (UIP) en alianza con la Cámara de Comercio de Valencia, deja resultados que marcan un punto de inflexión en la gestión ambiental del sector empresarial.
El proyecto, cofinanciado por la Unión Europea y liderado por Sequa en su Componente 1 (organización alemana de cooperación), se desarrolló entre 2024 y 2026 con el objetivo de acompañar a las empresas en la adopción de prácticas más eficientes y responsables. Durante ese período, unas 640 firmas fueron sensibilizadas en sostenibilidad, mientras que 150 avanzaron hacia la medición concreta de su impacto ambiental, incorporando herramientas de gestión más estratégicas.
En ese contexto, el presidente de la UIP, Enrique Duarte, destacó que los resultados reflejan un cambio progresivo en la cultura empresarial. “Hoy vemos empresas que ya están incorporando la sostenibilidad en su gestión diaria, midiendo su impacto y optimizando sus recursos. Este proceso no solo mejora su desempeño ambiental, sino que también fortalece su capacidad de adaptarse a las nuevas exigencias del mercado”, afirmó.
El impacto del programa también se refleja en la implementación de acciones concretas. Un total de 35 empresas lograron optimizar el uso de recursos como energía, combustible y gestión de residuos, mientras que se ejecutaron 75 planes de mitigación orientados a reducir la huella ambiental. Estas medidas no solo apuntan a la sostenibilidad, sino que también generan eficiencia operativa y reducción de costos.
En paralelo, el acceso a financiamiento verde comenzó a ganar terreno. Alrededor de 90 empresas fueron sensibilizadas en instrumentos financieros sostenibles y 15 lograron vincularse con estas herramientas. De ese grupo, al menos una empresa accedió a un crédito verde superior a los USD 70.000, evidenciando el potencial de este tipo de financiamiento para impulsar cambios estructurales en el sector productivo.
El programa también generó impacto en el ámbito laboral, con la creación de 130 empleos verdes, lo que posiciona a la sostenibilidad como un motor emergente de desarrollo económico. A esto se suma la formación de capacidades técnicas, mediante ocho capacitaciones especializadas que permitieron entrenar a 127 gestores ambientales.
Como parte del fortalecimiento institucional, se desarrollaron manuales de buenas prácticas en eficiencia energética y gestión de residuos, además de guías orientadas a la sostenibilidad empresarial y al manejo de gases de efecto invernadero. Estas herramientas buscan consolidar procesos de mejora continua dentro de las empresas participantes.
Uno de los hitos más relevantes fue la creación del Sello Verde Paraguay, un mecanismo de reconocimiento para empresas comprometidas con modelos productivos responsables. Este instrumento alcanzó a 150 firmas, consolidando un estándar local en materia de sostenibilidad empresarial.
El alcance territorial del programa también fue significativo, con acciones en departamentos como Central, Itapúa, Alto Paraná, Cordillera, Misiones, Paraguarí, Caaguazú y Concepción. En estos territorios ya se observan cambios en la forma en que operan las mipymes, con una mayor integración de criterios ambientales en sus procesos productivos.
Con el cierre de AL-Invest Verde, el sector empresarial paraguayo queda con capacidades instaladas, herramientas concretas y una hoja de ruta definida para continuar avanzando hacia una producción más sostenible y alineada con los desafíos globales.










