En una comunicación con “La Tribu 650 AM”, Víctor Yambay, presidente de la Asociación de Propietarios y Operarios de Estaciones de Servicios y Afines (Apesa), compartió una visión preocupante sobre la inestabilidad que sacude al sector de los combustibles. Desde el inicio del conflicto bélico en Ucrania, el mercado local ha sufrido tres ajustes al alza, una cifra que refleja la vulnerabilidad de la economía interna frente a factores geopolíticos externos. Yambay calificó la situación actual como “una locura”, haciendo hincapié en la imposibilidad de establecer certezas en un escenario donde los precios internacionales se mueven con una rapidez sin precedentes.
El dirigente explicó para el programa “Mina en La Tribu”, que la volatilidad se manifiesta de forma extrema en cuestión de horas. “El lunes amaneció a 4,40 centavos de dólar por galón de gasoil. A las 10:00 del mismo día bajó a 3,90; a mediodía subió a 3,97 y poco después ya estaba de nuevo en 4,10”, detalló Yambay, comparando estas oscilaciones con un “terremoto” que impide a los operadores tener un suelo firme para planificar. Esta fluctuación constante responde a la “exaltación de los mercados”, donde el temor al desabastecimiento dispara los costos de los commodities de manera automática, independientemente de si el flujo físico del crudo se ve interrumpido o no por rutas estratégicas como el estrecho de Ormuz.
Respecto a los precios vigentes en el sector privado, Yambay precisó que el gasoil tipo tres, o gasoil común, se ubica actualmente en G. 8.890. Por su parte, la nafta súper de 97 octanos alcanza los G. 8.640, mientras que la nafta especial, un producto intermedio muy demandado, se comercializa en torno a los G. 7.240.
El representante de Apesa admitió que los emblemas privados intentan mantener un equilibrio para no quedar fuera de mercado, ya que la diferencia de precios con la estatal Petropar es hoy de aproximadamente G. 1.100 a favor de esta última. Esta brecha ha provocado que la petrolera pública incremente sus ventas en un 25%, una migración de consumo lógica en un contexto donde el cliente busca desesperadamente economía.
La controversia sobre la supuesta competencia desleal también estuvo presente en sus declaraciones. Yambay calificó como “desconcertante” el hecho de que Petropar pueda sostener precios tan bajos en comparación con el resto del mundo. Según su análisis, la estatal no tiene la obligación de generar excedentes o utilidades, lo que le permite absorber costos que para el sector privado son sencillamente “insostenibles”. Aunque las autoridades aseguran que los precios actuales son defendibles mediante promedios de compra anteriores, el sector privado sostiene que la tendencia global es claramente alcista y difícil de ignorar por mucho más tiempo.
Finalmente, el presidente de Apesa recordó que los precios se revisan quincenalmente. Con el cierre de la próxima quincena a la vuelta de la esquina, el mercado se mantiene en vilo. “La tendencia es alcista”, advirtió, dejando claro que el futuro inmediato dependerá de las negociaciones de paz internacionales y de la estabilización de los indicadores financieros globales. Sin compromisos firmes sobre cuánto tiempo se podrán mantener los valores actuales, el sector de los combustibles en Paraguay navega hoy en aguas de total incertidumbre.


