La economía paraguaya atraviesa un momento de inflexión. Si bien a nivel macroeconómico no se percibe una crisis severa y el crecimiento superó las expectativas recientes, las finanzas públicas enfrentan una preocupante falta de liquidez. El economista Jorge Garicoche, en una entrevista en los estudios de La Tribu 650 AM, señaló que el principal desafío del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) es transmitir un mensaje claro al mercado y establecer una hoja de ruta previsible para saldar los compromisos pendientes con las empresas contratistas y farmacéuticas.
Ante el déficit existente, que obliga a buscar unos USD 700 millones adicionales, Garicoche planteó para el programa “Mina en La Tribu” que el abanico de soluciones inmediatas es limitado. Las autoridades deben decidir entre emitir nuevos bonos para oxigenar las cuentas estatales o aplicar recortes agresivos en el presupuesto. Frenar ciertas contrataciones públicas podría generar ahorros de hasta USD 70 millones, pero recortar en áreas sensibles como la seguridad genera tensiones sociales. Además, el Gobierno ha ratificado que programas emblemáticos como Hambre Cero y pensión para adultos mayores, que evitan que miles caigan en la pobreza extrema, son un pilar innegociable.
Frente a este escenario, la figura del factoraje o cesión de deuda al sistema financiero surge como una alternativa temporal para los proveedores, aunque esto implica una quita de sus ganancias. Para que esta herramienta no asfixie al sector productivo, resulta vital que el Estado actúe como garante, fijando plazos e intereses razonables que reduzcan el riesgo y, por ende, el porcentaje de descuento aplicado a las facturas institucionales.
El debate de fondo, sin embargo, debe ser estructural. La infraestructura del país no acompaña el interés internacional que despiertan proyectos como la Ruta Bioceánica. Esta vía, destinada a conectar el Atlántico con el Pacífico, representa una oportunidad invaluable para la logística y la instalación de industrias de maquila. No obstante, el desarrollo de la región chaqueña tropieza con una barrera ineludible, la falta de energía eléctrica suficiente para sostener operaciones de gran envergadura y extraer agua subterránea para la nueva producción.
Solucionar el déficit energético exige millonarias inversiones que el Estado no puede solventar. Aquí es donde las alianzas privadas y las concesiones cobran un rol protagónico, financiando parques solares o aeropuertos bajo marcos legales que ofrezcan gran seguridad jurídica y garantías a largo plazo.
Finalmente, Garicoche enfatizó la urgencia de madurar la discusión tributaria. Considera que, pese a la indignación ciudadana por el nepotismo, este representa una fracción ínfima del gasto, por lo que el país debe evaluar los ajustes. Modificar el Impuesto al Valor Agregado (IVA) podría ser una salida rápida para sostener obligaciones sociales sin castigar la inversión.
La estabilidad exige abandonar precios artificiales y asumir con madurez los verdaderos costos del desarrollo nacional.


