La economía nacional enfrenta un duro revés tras el anuncio de la estatal Petróleos Paraguayos (Petropar) de ejecutar un reajuste tarifario en todos sus combustibles. Desde el viernes 9 de marzo del 2026, los usuarios asumen un sobrecosto de G. 750 por litro. La decisión responde a las presiones alcistas y la alta volatilidad que asfixian el mercado mundial.
William Wilka, titular de la petrolera, en comunicación con el programa “Espresso informativo”, explicó cuáles son los motivos macroeconómicos que forzaron esta medida de urgencia.
Remarcó que los precios internacionales continúan en umbrales muy elevados, el metro cúbico del diésel supera los USD 1.000 y la gasolina ronda los USD 800. Si bien hubo un retroceso temporal atribuido al anuncio de una tregua en Medio Oriente, el mercado global reaccionó al instante revirtiendo la caída al comprobarse el incumplimiento del cese al fuego, disparando otra vez los costos operativos.
A este complejo escenario internacional se le añade una demanda interna excepcional. Petropar reportó estar trabajando al máximo de su capacidad logística, un factor que precipita el consumo de su inventario de seguridad. Para mitigar el fuerte impacto del mercado exterior, la administración optó por una estrategia económica de promedio ponderado, según explicó Wilka para “La Tribu 650 AM”. Esto significa que están mezclando el producto almacenado previamente a precios más accesibles con los nuevos cargamentos que ya ingresan con valores actualizados.
Esta metodología contable permite diluir los sobrecostos y evitar un golpe abrupto al bolsillo ciudadano. Según las declaraciones del titular de Petropar, si la empresa hubiera trasladado directamente la cotización internacional de hoy a los surtidores, el ajuste debía ubicarse en unos G. 1.800 por litro. Es decir, sin este amortiguador estratégico, el hidrocarburo hubiera experimentado un alza sumamente drástica.
Al definir el aumento en la franja de los G. 750, la petrolera nacional logra cubrir financieramente sus compras proyectadas para este mes, garantizando que estos precios se mantendrán fijos por los próximos veinte días.
En términos comparativos, las tarifas de Petropar conservan una marcada ventaja frente a los emblemas del sector privado, los cuales ya aplicaron su tercer encarecimiento del año, acumulando una suba de G. 2.680 en el diésel y G. 1.550 en las naftas. Con el ajuste implementado hoy, el gasoil estatal sigue siendo unos G. 1.450 más económico en promedio, mientras que las naftas sostienen una diferencia favorable de entre G. 350 y G. 400 para el consumidor. No obstante, la mayor preocupación subyacente es el inminente efecto inflacionario.
El sector del transporte público no está exento de los sobrecostos, dado que Petropar ratificó que no operará con precios subsidiados. El impacto directo en los costos de los fletes logísticos amenaza con trasladarse de manera automática a los artículos de la canasta básica familiar, encendiendo las alarmas ante el riesgo de una escalada en el costo de vida en el país.
A TENER EN CUENTA
1 - Aumento tarifario por crisis global: Petropar ajustó el precio de todos sus combustibles en G. 750 por litro debido a los altos costos internacionales de los hidrocarburos (afectados por conflictos en Medio Oriente) y a una elevada demanda interna que consume rápido sus reservas.
2 - Amortiguación del impacto real: El incremento debió ser mucho más drástico (G. 1.800), pero la estatal logró mitigar el golpe al bolsillo usando un sistema de promedio ponderado; es decir, mezclando el combustible almacenado más barato con las compras nuevas más caras.
3 - Riesgo de inflación generalizada: Como Petropar no subsidiará los precios, el aumento impactará directamente en los costos del transporte público y los fletes logísticos, lo que amenaza con encarecer los artículos de la canasta básica familiar.


