Economia

Mayor parte del valor de carne exportada queda a productores

El análisis de la Cámara Paraguaya de la Carne (CPC) señala que los productores perciben tres cuartas partes del valor de exportación, lo cual compensa su larga inversión. La industria frigorífica retiene el cuarto restante para cubrir sus costos operativos, según el gremio.

El análisis sobre la carne paraguaya muestra una regularidad sólida y consistente en el tiempo.

En el análisis económico de la cadena de valor del sector cárnico, uno de los indicadores más relevantes es la distribución proporcional del precio internacional del novillo. Esta repartición de ingresos entre el sector primario, los productores y el sector industrial, y los frigoríficos permite comprender cómo se estructura la generación y asignación real del valor en la cadena exportadora, consolidando al sector primario como principal beneficiario directo de estas importantes exportaciones.

Según la Cámara Paraguaya de la Carne (CPC), los datos proporcionados por la firma Solución Agropecuaria y la Asociación Paraguaya de Productores y Exportadores de Carne (Appec) muestran una regularidad sólida y consistente en el tiempo. La estructura económica de la cadena bovina esclarece cómo se distribuye el ingreso de las ventas al exterior.

El dato principal es contundente, en el promedio anual, el 75% del precio internacional del novillo se traslada directamente al productor, mientras que el 25% restante queda en la industria frigorífica como margen inicial de transformación de la materia.

Este 75% que percibe el ganadero no es solo un precio por kilo, lo que representa la compensación financiera por extensos años de inversión, riesgos y dedicación en el ciclo productivo completo, cría, recría y engorde. Técnicamente, esto refleja que el mayor valor de la carne reside en el animal terminado, el insumo biológico fundamental sin el cual la exportación no existiría. Tres cuartas partes del valor se capturan en el campo, previo a cualquier proceso de transformación o la gran logística.

Para entender la rentabilidad de este sector, es necesario precisar que ese 25% retenido no es ganancia neta, sino un margen primario bruto. Con esto, los frigoríficos deben cubrir una pesada estructura operativa. Algunos de estos costos directos incluyen la mano de obra, salarios del personal de faena y procesamiento. Así como costos de operaciones, energía eléctrica, insumos industriales y merma por refrigeración, como también la comercialización, con el material de empaque y logística nacional e internacional.

Una vez deducidos estos inmensos gastos operativos, sumando impuestos y amortizaciones de infraestructura, el margen final neto de la industria es significativamente menor al porcentaje inicial. Si bien la proporción 75/25 es una constante estructural anual, este margen experimenta volatilidad mensual. Dicha variación depende en un 85% de los precios internacionales y nacionales de la carne, y en un 15% del valor que alcanzan los subproductos como el cuero y las menudencias en el mercado local.

En síntesis, el margen inicial fluctúa por tres variables: el precio global de la carne (85%), el precio local del ganado en pie y los subproductos. La competitividad de la carne paraguaya depende innegablemente de la sólida salud de ambos eslabones. Aunque el campo concentra los mayores ingresos, la industria y el productor son engranajes complementarios que juntos enfrentan exitosamente las elevadas y complejas exigencias del mercado exterior actual.

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